Facebook Otto Guibovich Ir a Facebook Días faltantes hasta el 12 de abril
Calculando…

General, Excomandante General del Ejército. Excongresista de la República // Ancash, Montañas, AlianzaLima. “NADIE TIENE RAZÓN CONTRA EL PERU”

Queridos amigos, hay decisiones que son trascendentales y esta, es una de ellas para una verdadera transformación en Ancash y en el Perú. Voy al Senado regional de Ancash con el número 1, con Renovación Popular y con Rafael López Aliaga ¡SI SE PUEDE!
Central de Emergencia Policial 105
Escuadrón de Emergencia PNP 482-8988
Robo de Vehiculos DIROVE 328-0207
Ambulancias 470-5000
Alerta Médica 261-0502
Cruz Roja 475-5787
Central Emergencias Bomberos 116
Ospitel 421-4152
Indecopi 224-7777
Protección al Turista 224-7888
Defensa Civil 429-4811
Defensoría del Pueblo 0800-15170
  • Chancay y la diosa Oportunidad (Expreso)

    Leer más aquí

    La mitología griega representaba a la diosa Oportunidad como una hermosa mujer, calva, con un mechón en la frente que aparecía velozmente y quizá una vez en la vida. Cogerla del mechón era la ocasión única o la perderías para siempre. De ahí aquello de “la oportunidad la pintan calva”.

    Si el megapuerto de Chancay lo hubiese construido el MTC o algún ente del Estado, el proceso estaría paralizado por el túnel, por los cerros a demoler o cualquier subterfugio de empresarios que se habrían tumbado los procesos. Y, casi sin dudarlo, la corrupción ya habría duplicado su costo. Chancay es mérito de personas visionarias que entendieron la oportunidad y lo mejor que hicieron los gobernantes de los últimos 15 años fue no impedirlo.

    Sin haberlo planeado, pues nuestros “burócratas de 9 a 5” no hacen planificación estratégica, su inauguración será en vísperas del bicentenario de la batalla decisiva que selló nuestra independencia y la de América entera. Y el entorno es el ideal: el Foro APEC, que por vez tercera cobija al  Perú con presencia de presidentes de las economías más potentes del mundo.

    Será excepcional que la silenciosa lucha por la preeminencia portuaria en el Pacífico Sur se dé entre dos puertos peruanos. Hoy el Callao es el primero, por sobre Guayaquil, Buenaventura, San Antonio o Valparaíso. Chancay absorberá una cuota importante de carga del Callao, pues sus ventajas competitivas lo hacen único e indisputable, y el Perú solo puede ganar.

    Chancay se ubica a menos de 80 km de Lima, digamos, en las narices de la capital más poblada del Pacífico Sur, pero, como siempre, los gobernantes no ven más allá de las narices. Sin tren de cercanías ni autopistas idóneas, una vía Panamericana con rompemuelles, semáforos y paraderos de “combis” desenfrenadas son la antítesis del buen transporte. Tampoco existen las grandes vías de penetración modernas hacia la sierra y selva, lo cual, con este gobierno, también es demasiado pedir.

    Hace unas semanas, el gobierno, en un hipo de lucidez, ofreció una zona económica especial para Chancay y alrededores, lo cual es bueno, pero, simultáneamente, observó la ley equivalente para Áncash en Chimbote (ZofraChimbote), con argumentos totalmente rebatibles, en una incoherencia presidencial absoluta y desdén por decir lo menos.

    Los megapuertos en el mundo son cobijados por grandes ciudades portuarias y, como diría un funcionario chancayano, Chancay es solo una “caleta portuaria” que mira con preocupación una explosión demográfica migratoria sin precedentes. ¿Cómo solucionar el déficit en conectividad, seguridad, salud y más en el corto plazo? Con decisión política, un gran plan estratégico y obras por impuestos, hoy el más eficiente de los procesos.

    Es una oportunidad para industrializar y no seguir siendo penosamente primario exportadores, una oportunidad para exigir y aprovechar la transferencia tecnológica, una oportunidad para el gran salto en generación de millones de empleos. Oportunidad para despertar y compartir una visión con objetivos nacionales claros.

    La diosa Oportunidad ha llegado y en noviembre, con la inauguración del megapuerto, quizá empiece a escabullirse dejando atrás un halo de confusión. Chancay será el epicentro del comercio marítimo y solo decisiones transformadoras, y no milagros, podrán resolver la dramática ecuación entre caleta portuaria y ciudad portuaria.

  • Guerra legal y lesa humanidad (Expreso)

    Leer más aquí

    Tras la derrota militar de las organizaciones terroristas, tipificadas como tal por la ONU, vino la llamada “guerra después de la guerra”, que tiene varias expresiones. Por un lado, los marxistas que no toman las armas, pero admiran a quienes lo hacen, desarrollaron una estrategia de blanqueamiento para los causantes de decenas de miles de muertos: luchadores sociales, presos políticos, conflicto armado interno, juicios justos, mejores condiciones carcelarias, SL como partido político (CVR) y mucho más.

    Simultáneamente, desarrollaron una campaña de liberación de terroristas; una descarada campaña que incluso pretendió liberar al cabecilla “Gonzalo”. Terroristas confesos fueron indultados por sufrir de gastritis, por ejemplo, para deshonra de las instituciones que claudicaron y para victoria de los cómplices que lo forzaron. A quienes no pudieron liberar les bajaron las penas al punto de que hoy son escasos los terroristas presos. De la mano, vino la guerra judicial contra quienes, en nombre de la sociedad, los derrotaron con las armas de la patria y la Constitución en la mano.

    Si fueron avezados para liberar terroristas, infiltrar instituciones, blanquear asesinos y mucho más, ¿por qué no serían capaces de aplicar leyes inexistentes en el ordenamiento jurídico estatal al momento de producirse el supuesto delito? Lo hicieron con la mayor desfachatez, y el concepto de lesa humanidad, que nunca aplicaron a los terroristas que arrasaron al pueblo Asháninka y esclavizaron a los sobrevivientes, por ejemplo, fue aplicado de manera selectiva y arbitraria contra militares y policías.

    El pasado 9 de agosto se publicó la ley que precisa la aplicación y alcances del delito de lesa humanidad y crímenes de guerra en nuestra legislación. En un sistema judicial neutral, sujeto al principio de legalidad, sin la infiltración de ONG ideologizadas y subvencionadas con fondos nada transparentes, habría sido innecesaria; pero si vemos acusaciones que pueden tomar 25 años en redactarse y que suenan a realismo mágico, fantásticas pero pura cáscara, era indispensable. Los defensores de terroristas ya la llamaron “ley de impunidad”.

    A las decenas de miles de muertos por la demencial ideología terrorista, hay que sumarle los “muertos judiciales”, que son peruanos muertos en vida con juicios eternos, como en el caso del general Rivero Lazo, quien estuvo más de 12 años en prisiones preventivas y a quien hasta hoy, luego de 25 años, encierran impunemente sin probarle nada.

    La guerra legal, traducida en persecución a los defensores de la patria con la complicidad de muchos parientes ideológicos, arrasa con el principio de legalidad, que en esencia establece que cualquier decisión judicial debe basarse en normatividad legal previa, pues solo por ley se establecen las sanciones a los delitos. Ninguna ley penal más severa puede aplicarse a delitos cometidos antes de su entrada en vigor. Así de simple.

    Decir que habrá impunidad es una falacia pura. Los únicos afectados serán los perseguidores que viven del infame oficio de defender terroristas y lograr que el Estado les indemnice. La verdad es que quienes cometieron delitos en el pasado serán sancionados con las leyes vigentes en la época. No existe viaje judicial al futuro. ¡No se puede acusar de aquello que no existe! La justicia no puede ser abusiva sino previsiva, o caemos en ¡lesa justicia!

  • Los vaivenes de una semana de incontinencias (Expreso)

    Leer más aquí

    Las incontinencias vividas en la semana que pasó a nivel global, regional y nacional develan ante nuestros ojos que la larga marcha humana dominada por la TIC y su inteligencia artificial tiene hipos que nos pueden situar en el cibermundo o retrotraernos al oscurantismo medieval. Lo verdadero parece irreal y lo ficticio, propio de un submundo real.

    De un lado, lo que debió ser la antesala de los juegos olímpicos en Francia, que cada cuatro años celebra la humanidad como legado de la gran cultura griega, esta vez su inauguración, que suele expresar la creatividad y el arte de toda una nación, se tiñó en una decadente expresión reñida con la moral de varias civilizaciones. Los cristianos hicieron saber su protesta, pero el daño ya está hecho por la incontinencia emocional.

    Fue precisamente un francés, Pierre de Coubertin, quien en tenaz propósito reinstituyó las olimpiadas 1500 años después de que el oficializado cristianismo romano en 393 DC las suspendió por paganas. Coubertin convenció al mundo de entonces del valor del deporte, la paz y comprensión entre los seres humanos. El sueño de este gran francés devino en pesadilla en esa ceremonia que afectó credos, creencias y principios axiológicos de millones de personas, incluidos los de los propios deportistas.

    En el ámbito regional, Venezuela, tierra de libertadores y capturada por el llamado socialismo del siglo XXI con el brutal Maduro a la cabeza, en un evidente fraude, torció la voluntad del pueblo venezolano que mayoritariamente votó por Edmundo González. Llamarse Bolivarianos es solo un eufemismo para encubrir a una banda de mafiosos que se adueñaron del poder hasta expulsar a 7 millones de venezolanos que hoy sobreviven errantes por Latinoamérica por la incontinencia dictatorial.

    La lección del episodio venezolano manda mirarse en el espejo, pues el  Perú no puede permitir que algún cacique extremista y edulcorado capture el poder. Si ello sucede, en algunos años serán millones los peruanos errantes por Latinoamérica buscando sobrevivir, y los caudillitos que se consideran presidenciables iluminados por la providencia, o porque la valla dejada por Vizcarra, Humala o Castillo es tan baja, reflexionen y no dividan más al Perú.

    En el ámbito político local, el mensaje de más de cinco horas de la presidenta de la República, Dina Boluarte, batió récords de incontinencia verbal. Una persona que es lejana a las entrevistas periodísticas y comunica poco sobre su gestión quizá encontró la oportunidad para descargar todas las baterías acumuladas en un detallista y hasta somnífero mensaje. Mucho de táctico y poco de estratégico.

    Por su impacto en el mediano y largo plazo, la reimplantación de la Educación Cívica en la enseñanza escolar merece reconocimiento, pues el Perú es deficitario en la formación de ciudadanos con valores para hacer frente a un mundo cada vez más incierto, complejo y ambiguo, donde se normaliza con naturalidad la corrupción e ilegalidad.

    Finalmente, el Congreso de la República eligió Mesa Directiva. Un defensor de la minería ilegal asume la presidencia de la mano con un cerronista defensor de Maduro y dos parlamentarios del exbloque democrático. Como si no hubiese alternativas, APP repite el plato en la presidencia. Una esperpéntica alianza, reflejo de la incontinencia narcisista total.

  • El Perú es ancho y lejano (Expreso)

    Leer más aquí

    La Cordillera de los Andes con una altitud promedio de 3 mil metros le añade al Perú una nueva dimensión de medida territorial ya no solo en kilómetros cuadrados sino también en volumen dado por la variable altitud.

    Lo anterior sería poco relevante si de por medio no existiese un amplísimo espacio territorial con decenas de miles de poblados de todo tamaño ocupando espacios lejanos y sin la conectividad indispensable en el siglo XXI y, como sabemos esta, es fundamental para la comunicación, movilización y finalmente el desarrollo.

    Esa cordillera que semeja un papel arrugado –que si lo estiramos mide largamente más de lo que aparenta– con sus ondulaciones de picos, quebradas, llanuras, valles comprende un inmenso espacio vital que no hemos entendido a cabalidad como sí lo hicieron nuestros antepasados y por lo tanto no hemos emprendido las estrategias adecuadas para su desarrollo.

    Viajar por una carretera altoandina permite observar decenas de pueblos al lado de la misma. Afortunados quienes viven cerca a una vía. No sucede lo mismo con miles de pueblos sin vías que siguen empleando acémilas para transportar lejanamente sus productos si acaso consiguen un mercado porque la gran mayoría sobrevive con el miniagro o pecuario de subsistencia.

    El panorama visto desde un helicóptero quizá sea más exacto para reflexionar sobre la realidad de personas en una amplitud y lejanía a los centros del poder que por más descentralización que intentemos, siguen siendo absolutamente lejanos y pobres como lo eran hace 50 años.

    El reciente escándalo de violaciones sistemáticas de profesores a niñas del pueblo Awajún en la también lejana selva y que quiso disfrazarse de problemas o rezagos culturales es una evidencia más de cuán alejados estamos de miles de realidades y que nuestras suposiciones son parte de nuestra ignorancia de cuán grande es nuestro territorio y cuán alejados están millones de peruanos para quienes no hay aún la estrategia adecuada para sacarlos de la extrema pobreza, cómplice de las extremadamente malas educación, salud, seguridad y mucho más. Así, ¿cómo?

    Pocas autoridades elegidas o funcionarios designados saben lo qué sucede en La Rinconada en Puno o en la isla Santa Rosa frente a Colombia y cerca de Brasil, ni los problemas diarios alrededor de Puerto Esperanza en la provincia de Purus, en Ucayali; tampoco la magnitud de la minería ilegal y su daño irreversible. Menos el crecimiento descomunal de las cuencas cocaleras. ¿Cómo se gestiona un país si no se le conoce en profundidad? La más grande cualidad que todo funcionario peruano cualquiera que sea el cargo que vaya a ocupar e independientemente de su grado académico, debe ser el profundo conocimiento del Perú.

    No conocerlo es simplemente mantener el estatus quo que a la velocidad del mundo de hoy equivale a retroceder. Si el mundo de Álvaro Amenábar y Rosendo Maqui era ancho y ajeno, el Perú actual es afortunadamente ancho pero despiadadamente lejano. Somos territorialmente más grandes de lo que creemos pero nuestras incapacidades nos impiden acortar las lejanías.

    Se puede y deben introducir nuevas estrategias que con las actuales como decía Martínez Morosini: “no pasa nada”, y el costo es muy alto.

  • Te vendo mi partido (Expreso)

    Leer más aquí

    En tiempos de Vizcarra se produjo lo que ellos llamaron reforma política, que en realidad fueron medidas inconexas que agravaron en gran medida lo mal que ya venía la política peruana. Se realizó un referéndum que costó centenares de millones de soles a vista y capricho del ídolo de barro; aquel, del “posicionamiento permanente” aun sobre pilas de cadáveres en plena pandemia.

    Vendieron la idea de que la valla de 750 mil afiliados para crear una organización política nacional era un exceso y debía bajar a 26 mil. Solo los llamados reformólogos saben por qué tan bajo. Pero la intención es clara: crear nuevas organizaciones políticas, desaparecer las existentes y dividir a los peruanos. Es cierto también que los escándalos de firmas falsas indicaban que una valla tan alta podía conducir al dolo como en el sonado caso de Toledo.

    Colombia solía tener dos grandes partidos: liberales y conservadores, y también allá aplicaron una fórmula parecida a la del Perú. En consecuencia, en las últimas elecciones, participaron 37 partidos políticos y una cédula de votación del tamaño de un papelógrafo que solo terminó por confundir más al ya aturdido elector en un mar de propuestas desde 37 flancos distintos.

    El caos de la proliferación de partidos no es solo un tema nacional sino regional y ante el desorden prefabricado inventaron las PASO; unas elecciones que quienes la han vivido en Argentina, por ejemplo, no quieren saber más de ellas. Las PASO son en sí un gran negocio.

    El 2026 habríamos tenido seis elecciones entre presidenciales y subnacionales. Si cada elección cuesta alrededor de 700 millones, se habría necesitado más de 4 mil millones de soles. Alguien dirá “la democracia cuesta”. Una cosa es costo, otra, despilfarro.

    Al momento hay 28 partidos políticos “debidamente inscritos” en el JNE, no importa si en su ideario o sus consignas contemplen destruir la democracia peruana, el JNE los justifica en lugar de ponerse del lado de la República; otros 16 pujan por acceder al firmamento del partido propio. Un JNE como verdadero organismo técnico electoral, no permitiría este desborde autodestructivo.

    ¿Qué incentiva a decenas de desconocidos, sin preparación ni posibilidades a buscar el partido propio? Entre otros: la creada valla muy fácil de pasar, la sensación de que, desde Toledo o Humala, Vizcarra o Castillo cualquiera puede ser presidente, el error congresal de que los candidatos presidenciales se elijan senadores; no importan aquí capacidades o visión de país, cuentan las cuotas de poder y cómo sacarle provecho.

    La proliferación de partidos es parte de una estrategia de “dividir para vencer” y así la izquierda caviar o extremista consigue filtrarse en segundas vueltas. Ahora, el Congreso eliminó la valla baja y la sube al 3% de los votantes de las últimas elecciones, unos 530 mil adherentes. De 600 mil los reformólogos la bajaron a 26 mil y el Congreso de tiempos de Dina lo sube a medio millón. Nadie sabe cuál es el criterio.

    También existen fuertes intereses crematísticos que provienen de la lógica perversa de que tener poder político en el Perú supone volverse un nuevo millonario. Entonces, si tengo mi partido y existen caudillos como cancha puedo venderlo y ese es un buen negocio.

  • Pobres pero con esperanza (Expreso)

    Leer más aquí

    Cuando se critica al llamado socialismo del siglo XXI sus escuderos suelen acusar de supuestas operaciones de descrédito por cuestiones ideológicas entonces se atrincheran en paralogismos y rehuyen el tema de fondo.

    El asunto es muy simple: el marxismo en cualquiera de sus versiones de socialismo y comunismo –utópico– es un rotundo fracaso político y socioeconómico y un gran nutridor de cementerios o la causa de millones de exiliados que huyen buscando sobrevivir; es entonces necesario analizar el porqué, antes que esconderse en sofismas y seguir estafando con impunidad.

    Es probado que después de la vida el valor más importante del ser humano es la libertad. Libertad para tomar decisiones y ser dueño de su destino, libertad para decidir la forma de gobierno, libertad para entrar y salir de su patria. Libertad que solo la limitan las leyes de convivencia social que protejan precisamente la vida y evitan abusos, violencia y finalmente la muerte.

    El marxismo, desde que irrumpió en el poder por primera vez en Rusia con Lenin en 1918, lo hizo por la vía violenta, que con Stalin alcanzó su clímax con millones de muertes. Más tarde en 1949, Mao toma el poder en China también por la vía violenta, en 1959 el Castrismo tomó el poder en Cuba igualmente por la vía violenta. Solo para acotar, estos regímenes lo primero que hicieron fue conculcar la libertad y controlar todos los aspectos de la vida de sus ciudadanos, llevándolos en algunos casos a niveles de esclavitud.

    Luego vinieron los procesos gramscianos de las llamadas “dictaduras de terciopelo”; aquellas que usan la democracia para capturar el poder y después pisotean la Constitución que les sirvió a sus fines. Y una vez controladas las estructuras del Estado hacen a su manera lo mismo que Stalin, Mao o Castro. Odio, mentira y violencia.

    Queda para la historia el ignominioso argumento de Hugo Chávez: “la revolución consiste en mantener pobres a los pobres, pero con esperanza porque si los sacas de la pobreza te dejan de apoyar…” recogidos textualmente en audio y video que nadie podrá negarlo. Dos conspicuos seguidores de estas bravatas, López Obrador y Gustavo Petro han repetido la misma infamante monserga que es una condena a muerte a los desvalidos por que la pobreza extrema eterna es morir en vida.

    Odio, mentira y violencia han sido el trípode sostén de este marxismo político. El odio de clases para polarizar a los pueblos y confrontarlos, la mentira para estafar a los ingenuos y la violencia sin frenos que les permita sostenerse per secula en el poder. El Perú es un país que ha venido creciendo con fuerza pero lastimosamente los hipos de crecimiento no han sido suficientes para negarles audiencia a los predicadores del odio y la mentira ni a los violentos. La minería que es nuestro principal vector de desarrollo, se estanca pues la violencia le ganó espacios a la sensatez.

    El Estado peruano no puede permitir que cabecillas que anuncian que pisotearán la actual Constitución con la que pretenden ser elegidos, capturen el poder ¿qué podríamos esperar de un hipotético régimen extremista a lo Castillo o uno drogadicto como el del asesino de policías? Bueno, la certeza que en la próxima década millones de peruanos deambulen por Latinoamérica como lo hacen hoy los hermanos de Venezuela en búsqueda de su libertad, es decir su camino a la vida. Eso nunca.

  • De partidos políticos y movimientos regionales (Expreso)

    Leer más aquí

    En un país históricamente caudillista la mejor forma de hacer crecer la prole fue permitir el crecimiento desmedido de organizaciones políticas sean partidos nacionales o movimientos regionales, que alguna vez llegaron hasta el nivel distrital y que hoy el Congreso de la República busca eliminar en una siguiente legislatura.

    Como en toda obra humana, hay movimientos regionales buenos y hay una gran mayoría que son muy malos. Algunos que pueden ser alternativa de solución a las necesidades de la población, conformados por personas capaces, comprometidas y con ideales de servicio, pero otros se han constituido una verdadera fábrica de frustraciones colectivas, un fiasco con una legión de gobernadores y alcaldes prófugos o perseguidos.

    “Manos Limpias” por mencionar alguno de ellos, fue un movimiento regional lambayecano, que con nombre sugestivo captó la atención de un pueblo harto de los estafadores políticos que siempre prometían aquello que no pudieron cumplir. Ganaron las elecciones se supone con las manos limpias y asumieron el poder democráticamente para luego traicionar a su pueblo y desfalcarlo. Era patético ver por los medios de prensa como la fiscalía encontraba maletines llenos de millones de soles en los domicilios de sus autoridades. Ahí, estaban sustraídas las necesidades y esperanzas de todo un pueblo. Así como “Manos “Limpias” hay decenas de ellos.

    En algunas regiones aparecieron lo que se podrían llamar, “firmas políticas”. Es decir, grupos que invierten en crear un movimiento, invierten luego en campaña, ganan la alcaldía o gobierno regional y se “cobran con creces” del dinero del pueblo. Y la población sigue viviendo como hace 50 años. Como diría Martínez Morosini: “y aquí no pasa nada” pues la tardía reacción del Estado solo conduce a que abunden prófugos de la justicia.

    ¿Qué pasó realmente para llegar a esta situación? Hay un conjunto de factores que los llamados reformólogos y analistas no lo contemplan. Para mencionar solo una, si de un lado los partidos nacionales son alcanzados por la corrupción, la distancia más corta entre las economías ilegales corruptoras y el poder, son muchas de estas frágiles organizaciones políticas que nacen, acceden al poder y luego desaparecen no solo con el dinero del pueblo sino también con sus pocas esperanzas, ante la pasividad de los órganos de control.

    La acción de control que difícilmente llega a todos los partidos nacionales, es peor a nivel regional y si la libertad de acción no es bien entendida, se convierte en discrecionalidad y emergerán los clanes, que llevaron en algunos casos al sicariato político. Ello, lamentablemente atrae a personas que prefieren el atajo para alcanzar sus sueños, antes que una formal militancia en una organización que busque permanencia en el tiempo.

    Si el paso dado por el Congreso fuese a ratificarse en la siguiente legislatura, deberán hilar fino en las atribuciones y exigencias a los partidos políticos nacionales que hoy bordean la treintena, pero escasamente cubren el territorio nacional. De otro lado decir que la descentralización va a ser conculcada por falta de movimientos regionales no es cierto. La descentralización inconclusa se deriva de la mala gestión. Es penoso decirlo, pero la proliferación de organizaciones políticas y el crecimiento presupuestal por canon, principalmente, han ido de la mano, pero no de la del pueblo.

  • Cómo salir del intríngulis cooptador (Expreso)

    Leer más aquí

    Hace meses cuando Jaime Villanueva decidió hablar ante la Fiscalía se constató mucho de lo que parecían solo sospechas: que el sistema de justicia no solo tenía fiscales y jueces supremos sino que fácticamente algunos zamarros se arrogaban derechos de fiscales o jueces “supersupremos”. Personas que decían defender la democracia pero infiltraban el Ministerio Público, que dicen defender los derechos humanos pero dirigían casos sin tener ninguna prerrogativa para ello.

    Los padres del derecho en Grecia y Roma, analizaron el valor de la justicia desde la perspectiva de la injusticia, para que sintiéndose agraviado por lo injusto se entendiera mejor el valor de lo justo. De otro lado, Ulpiano decía: “es mejor que el delito quede impune a que se condene a un inocente” para graficar la importancia de una justicia diáfana, imparcial, nunca selectiva menos vengativa. Por ello, el símbolo de la balanza ponderadora en manos de una dama con los ojos vendados para no juzgar a quién sino a que.
    Cooptar un sistema, es una forma de apropiarse de él y de su poder para ejercerlo clandestinamente suplantando parcial o totalmente a quienes tienen esa responsabilidad constitucional. Supone infiltrar personas previamente indoctrinadas que respondan a las convicciones de los promotores, establecer redes al interior y actuar de consuno al compás del titiritero.

    El caso Odebrecht sin sentencias a diferencia de otros países, despertó sospechas por las extrañas decisiones como la de exonerar a Odebrecht del pago de más de 400 millones de deuda tributaria o permitir que vendan la hidroeléctrica de Chaclla en 1400 millones de dólares para pagar acreedores excepto a la Sunat o que el saldo unos 430 millones lejos de embargarlos, fueran repatriados. Quienes esperaban ver expiar culpas a Odebrecht siguen esperando que al menos el acuerdo se haga público.

    Los defensores de esta inequidad, aturdían con sus teorías excéntricas pro-Odebrecht y cerraron el círculo de la sospecha. Hoy queda claro que no se defendieron los intereses patrios y los investigadores habrían respondido a intereses ajenos a los de su noble misión. Falta aún conocer el tablero completo, sus chuecas estrategias y todos los responsables que entre otros, hicieron regresar a un presidente que abandonó su visita de Estado, precisamente en Brasil.

    ¿Qué buscan los cooptadores? Sumar más poder al de facto que ya se arrogan y ¿para qué? para beneficio propio y de grupo, con el riesgo adicional que clandestinamente puedan servir a quienes buscan pervertir las instituciones, desprestigiarlas, desfigurar a los reacios, dañar honras selectivamente y si no funciona, agudizar las contradicciones y enfrentarnos entre peruanos, adelantar elecciones, reemplazar gobiernos y más, hasta hallar al funcional que necesitan.

    Decía el extinto Piñera: el mejor antídoto contra la corrupción es la luz solar como desinfectante. Eso es investigar y mostrar las entrañas al viento. Y ello, solo puede hacerlo una comisión investigadora del Congreso de la República. No hay otra forma de determinar el nivel de infiltración en el sistema de justicia con jueces y fiscales “entrenados” por los cooptadores. Esos caballos de Troya deben ser ubicados si queremos que la justicia no sea selectiva ni vengativa.

  • Pataz para atrás (Expreso)

    Leer más aquí

    Para solucionar un problema hay que admitir su existencia y la inseguridad ciudadana es tan gigantesca que no admite umbrías y entonces no emplear los recursos del Estado para recuperar el bienestar de la sociedad es negligencia supina o miedo a asumir responsabilidades. Esa negligencia o miedo se paga con vidas en una espiral violenta de desenlace previsible.

    El crimen campea en las calles, en los barrios o los pueblos alejados, en los socavones mineros, en los valles y rutas del narcotráfico, en las invasiones y en cuanto espacio podamos mencionar y, cuanto más tardías sean las decisiones, mayor será el costo a pagar en el daño rutinario y en el costo emergente derivado de los estados de excepción y del empleo frontal de la fuerza pública.

    El crimen desborda la resistencia ciudadana y en algunos lugares ha rebasado la capacidad de la policía nacional. Ni siquiera preguntarse cómo llegamos a este punto cuando las evidencias destrozan los sentidos. Los sucesivos gobiernos tembleques e irresponsables han dejado crecer el monstruo con indecisiones que les brinde aire político sin interesarles el mediano y peor el largo plazo. Mientras salvan el pellejo político muere gente en su nombre en una peligrosa ecuación que tiende a normalizarse.

    Los presidentes y por tanto jefes supremos nominales de las Fuerzas Armadas y Policía Nacional solo lo son para la pompa y el boato, los honores, el alarde o para inescrupulosamente tomarse una foto con los altos mandos y simular que su enclenque posición tiene el respaldo del poder de las armas, en un abuso de autoridad craso.

    Si tal es la situación de inseguridad y ese el marco político, veamos cómo están los actores directos y responsables de brindar bienestar a partir de la seguridad. En una falla de origen, el Ministerio Publico (MP) una institución relativamente nueva absorbió tareas que casi universalmente son policiales. La investigación básica, preliminar o cómo se quiera llamar es una función policial por inmediatez, por ser los policías casi siempre los primeros y directos testigos de los hechos.

    Ningún fiscal por inmensamente capaz puede obtener mejor información preliminar que un policía quien además conoce el tablero, es decir los vínculos de los delincuentes con otros y sus organizaciones criminales. Lo actual, son las investigaciones eternas cuyas pruebas con el paso del tiempo se debilitan. La situación con el MP se agrava cuando algunos fiscales subordinan su dignidad profesional y su delicada misión a personas u organizaciones externas cooptadoras que buscan sin escrúpulos cotos de control al interior del MP. ¿Si ello no es crimen? ¿Cómo podríamos tipificar a quienes infiltran y pervierten el MP?

    De otro lado, que dos alféreces de la Policía graduados pocos meses atrás sean capturados como parte de una banda criminal significa crudamente que la PNP ha sido infiltrada por delincuentes u organizaciones criminales. Entonces, si del lado del MP hay fallas de origen, del lado de la bicentenaria Policía hay problemas ingénitos derivados fundamentalmente del manoseo político que en los últimos 20 años alcanzó su zenit con despidos masivos de generales, sin ningún propósito a la par de la desatención total en recursos, en logística, presupuesto, etc.

    Brechas de efectivos, sin sistemas de comunicaciones, sin vehículos rompe manifestaciones, sin respaldo legal ni empoderamiento político desde el liderazgo presidencial. Como exigirle a la PNP resultados extraordinarios que son los que se requieren cuando la desatención es evidente como punible. Debería el Congreso emitir una ley que sancione a los miembros del Ejecutivo que nieguen recursos a la fuerza pública en su conjunto por ser un atentado contra la nación.

    El combate al crimen organizado, cada vez más avezado, se inicia con la decisión política. Decisión política para equipar, entrenar, aprestar y emplear los recursos con firmeza y poniendo como norte solamente el bien común. Pero, si se declara en emergencia Pataz y se despliega la fuerza pública con la consigna de “no costo social” léase “no quiero costo político”, el combate al crimen se convierte en una pantomima, en un remedo burdo, en una negación del éxito en los predios de Bukele o Noboa.

    Pataz, es un ejemplo de cómo no se deben emplear las fuerzas del orden. Los éxitos tácticos, no cubrirán jamás las fallas estratégicas, pues no hay un presidente que tome decisiones y diga: “yo soy el responsable” y salga al frente y empodere a la fuerza pública, como se hace en Ecuador y en El Salvador.

    La seguridad ciudadana se recuperará cuando haya decisión política en 360°. Que no haya miedo en invertir en seguridad pues ahí empieza el ciclo virtuoso del desarrollo. El crimen en cualquiera de sus modalidades además del daño a la sociedad impacta en la economía algo que los burócratas del MEF parecen no entender. No se puede seguir viviendo en el limbo de la muerte, del sicariato, del asesinato cobarde para robar un celular. Que no haya miedo en emplear la fuerza pública con firmeza pues sabemos que los derechos humanos de todos serán preservados.

    Los doce ministros del interior y los siete comandantes generales de la PNP desde el 2021 poco o nada hicieron y son una muestra representativa de la caótica decisión política en el sector, además de ser un atentado a la continuidad de procesos.

  • Chavín de Huántar, 27 años después (Expreso)

    Leer más aquí

    Hay operaciones militares en la historia de la humanidad que nunca se olvidan y según pasan los años proyectan más su valor en tanto se diluyen las pasiones políticas y los afanes personales y dan paso a una valoración objetiva de los atributos que permitieron el éxito.

    Troya, es una de las más antiguas operaciones especiales de rescate registradas en la historia vía la Ilíada y la Odisea de Homero cuando aún los dioses y sus influjos eran parte de la narrativa mitológica, unos 1300 años AC. También lo es la batalla de las Termópilas unos 500 años AC, donde 300 espartanos con Leónidas como líder y durante tres días contuvieron y diezmaron un ejército de más de 90 mil persas. No fue un típico rescate, pero se ubica en el umbral del origen de los fundamentos de las operaciones especiales.

    Durante la Segunda Guerra Mundial, en 1943, Mussolini aliado de Hitler, fue secuestrado y escondido en el Gran Sasso unas montañas de los montes Apeninos. Hitler dispuso su “rescate a todo costo” y la responsabilidad recayó en el Capitán Otto Skorzeny quien personalmente y con silenciosos planeadores sorprendió a la guardia italiana y rescató al Duce. Hubo muertos cuando un planeador se estrelló y cayó al barranco, mas no en el enfrentamiento.

    En 1976 terroristas palestinos secuestraron un avión con 248 pasajeros desviándolo a Entebbe en Uganda donde finalmente solo retuvieron a 105 israelíes. Israel organizó una operación especial de rescate que supuso trasladar un centenar de comandos, varias aeronaves, vehículos blindados, etc, unos 3,500 kilómetros e incluía además de la acción misma de rescate, la tarea de retorno sobre muchas fronteras y países hostiles. Murieron en la operación tres rehenes, los siete secuestradores y el jefe de la operación especial Yonathan Netanyahu, hermano mayor del actual gobernante israelí. Más de 30 soldados ugandeses igualmente fueron abatidos.

    Muy reciente en 2008, la operación de rescate Jaque en Colombia clamó un lugar en la historia militar universal; un minucioso rastreo de inteligencia ubicó la zona donde se desplazaban terrorista de las FARC y con ellos, oficiales del ejército colombiano secuestrados por más de diez años. Las fuerzas especiales colombianas infiltraron la red de comunicaciones enemiga y controlaron su proceso de toma de decisiones y con aeronaves de “bandera” y colores adulterados engañaron completamente a los terroristas. Quince liberados entre ellos Ingrid Betancourt excandidata presidencial y dos capturados. No hubo disparos en la operación.

    Chavín de Huántar se ubica en este contexto de operaciones especiales que asombran y desafían el común sentido por el nivel de proeza que encierran. Toda operación de fuerzas especiales exitosa tiene mucho de extraordinario en el ingenio, la intrepidez, astucia, valentía, rapidez, precisión, el amor a la patria, el compromiso absoluto con la sociedad y la nación a la que se debe, el ser consciente que es la victoria o la muerte. Por ello muchos “chavines” portaban una carta en el bolsillo para sus familiares por ser conscientes de que una bala terrorista podía acabar con su vida como con Valer y Jiménez.

    Nuestros comandos hicieron una tarea extraordinaria y evitaron que los terroristas del MRTA afiancen una modalidad extorsiva de alcances incalculables. La alta precisión en la ejecución solo se explica por la calidad de la inteligencia estratégica, por las capacidades técnicas y tácticas de los operadores especiales y claramente por la decisión política que gatillo los objetivos y la operación misma.

    Pues, el oprobio llegó de manos de la dizque justicia pro derechos humanos. Fiscales y jueces impregnados de odio a las FFAA y con mucha miseria moral acorralaron a punta de papeles a los vencedores del campo de batalla. No soportaron el éxito y peor si viene de la fuerza pública. ¿Cómo se podía permitir que unos militares peruanos hayan desarrollado una operación de precisión quirúrgica, digna del primer mundo en un país del tercer mundo donde los derechos humanos de los delincuentes tienen que ser fuertemente resguardados?

    Los primos hermanos ideológicos de Serpa Cartolin, Abimael, Feliciano o Polay entraron en acción primero para desprestigiar la operación y luego para disponer ¡juicio a todos! Querían venganza y organizaron su vendetta, empezando por la persecución judicial sin fin, además revisaron sentencias, rebajaron penas, impusieron un carácter vinculante a las conclusiones de la CV y liberaron terroristas al punto que hoy solo un puñado de ellos purga cárcel mientras los militares y policías siguen en juicios que para nuestra corta vida huelen a perpetuos.

    A decir de Alvin Toffler, las guerras del futuro son las guerras de las fuerzas especiales y en las operaciones especiales desde Odiseo, pasando por Skorzeny hasta Juan Valer y Jiménez, el arma es el hombre. Tenemos por fortuna en el Perú, eximios referentes de fuerzas especiales, un gran legado y muchos patriotas que no permitirán jamás un Perú en manos extremistas, como se hizo hace 27 años.

    ¡Victoria o muerte! Gloria eterna a los vencedores de Chavín de Huántar y a todos quienes defienden a la patria en los muchos vizcatanes que aún nos quedan.

  • Los beneficiarios del caos político (Expreso)

    Leer más aquí

    Cuando Pedro Castillo asumió la presidencia, la izquierda de café buscó premierato, ministerios, viceministerios, embajadas o cualquier puesto que les brinde un espurio poder, aquel que emana de la burocracia dorada corrupta; luego del fallido golpe de Estado y siempre al acecho del poder ilegítimo, se aferraron a las faldas de la nueva mandataria y lograron colocar funcionarios en lugares claves, como lo hacen desde comienzos de siglo con algún interregno.

    Cuál cabarras, adhieren al poder para el cual no fueron elegidos y su cualidad más importante es la cooptación; nunca les preocupó que Castillo fuese un títere del extremismo más radical y peligroso del Perú, les importó que asuma para envolverle.

    Cooptaron a Toledo al que exprimieron como limón y defendieron con desenfreno para dejarle caer cuando ya no tenía paracaídas. Lo mismo con la llamada “pareja presidencial”; era enternecedora la defensa de Nadine, sus agendas, su letra pues la pretendían presidente hasta que Alan García con dos palabras desenmascaró el plan como “reelección conyugal”.

    Vino PPK y ganó la presidencia con pocos votos y los días contados. Políticamente PPK era solo un gatito entre lobos que no solo le enseñaron “media training” sino, la puerta de salida luego de beneficiarse con presupuestos para cultura, prensa y sus “services” de asesorías, consultorías, etc.

    Su conducta cooptadora explotó con Vizcarra el más taimado y cooptable por coincidentes intereses cruzados. Las cabarras por su hambre irrefrenable por cuotas de poder y Vizcarra, la desesperada necesidad de ayuda por la cantidad de juicios que le acechan desde Moquegua. La fama de las cabarras como “expertos” en justicia viene de décadas atrás y ellos podrían sacarle del atolladero. La componenda y ósmosis de cinismo, mentira e hipocresía alcanzó su clímax y ese periodo siempre olió a arenque fermentado.

    Hoy quieren adelantar las elecciones. ¿Por qué? No solo porque ansían recuperar y perpetuar cotos de poder sino porque las cámaras están sobre varios de sus cabecillas y al no controlar –por desenmascaramiento– los principales hilos del poder, corren peligro y buscan un régimen de control absoluto. La defensa de la democracia, de los derechos humanos, la lucha contra la corrupción, etc, son solo narrativas, “cuentazos”. De esas bocas solo emanan mentiras puras y duras.

    Sin bien las cabarras son los primeros beneficiarios, la conjura contra el Perú viene del Foro de Sao Paolo quien puso como condición que “los extremismos se unan”. No es SL, el MRTA, el Antaurismo o cualquier otra sigla sola; son todos a una. Vendrán entonces con diversas etiquetas pero serán uno solo y el caos es el escenario ideal para que tras ellos el narcotrafico en primer escalón, la minería ilegal y todos los ilícitos apoyen el intento de capturar el poder usando la democracia como caballo de Troya. Ya lo hicieron, van por más y el escenario les es propicio. Lo mínimo que se puede hacer hoy es negarles sus pretensiones mientras avivamos la esperanza de unir esfuerzos.

  • La guerra desinformativa (Expreso)

    Leer más aquí

    En un mundo hiperconectado pero no necesariamente mejor informado surge el espacio ideal para las estrategias desinformativas que cobran relevancia en las relaciones sociopolíticas de un Estado, que a simple vista pasan desapercibidas y solo las apreciamos por sus consecuencias.

    El Foro de Davos que congrega a más de 100 países y tiene mucho de económico, analiza también temas globales y ubica los riesgos y amenazas coetáneos en cinco categorías sin ser únicas, por cierto: económicos, medioambientales, geopolíticos, sociales y tecnológicos, relacionados con los fenómenos políticos que suceden en el mundo.

    La guerra híbrida concebida este siglo, evita el uso de la fuerza cinética convencional, pero emplea todas las variantes posibles para desgastar y sumir al adversario en una profunda crisis y puede provenir del exterior o del interior del propio Estado y con actores disimiles como ONG, bandas criminales, seudo organizaciones políticas, asociaciones filoterroristas, etc., que operan en una zona gris de no transparencia y no justicia. La guerra desinformativa es una de sus herramientas más usadas.

    El arma letal de la guerra desinformativa es la falsa información con apariencia de veraz y las tropas son los enjambres de colaboradores que diseminan la información de consuno, muchos de ellos troles convenientemente adiestrados (¿remunerados?) Y con alcance suficiente para hacer eco de la narrativa y defenderla en cuanta red social quieran, pues todas las tienen disponibles.

    ¿El objetivo? Lograr que la sociedad que navegan entre lo cierto y lo falso, se polarice en un ambiente tóxico, caótico, sin posibilidad de consensos, un escenario que es además inviable para cualquier inversor serio que aspire a venir al país a generar empleos. Busca también tapar escándalos como emplear subprefectos para crear un partido político, la inoperancia de la justicia o la policía como en los casos de Vizcarra o Cerrón, ocultar negocios turbios o la disparada del cultivo de la hoja de coca que como nunca ha sobrepasado las 100 mil hectáreas de cultivos en el Perú.

    Obviamente esto tiene un costo y muchas dudas: ¿Sigue ingresando dinero del Vraem y ahora solventa campañas de guerra desinformativa? ¿Las pandillas bolivarianas actúan motu propio o son parte de una red transnacional financiada desde ultramar? ¿El narcotráfico y la minería legal son parte de este ecosistema desinformativo aciago? Muchas de estas interrogantes las debe absolver la inteligencia financiera y la inteligencia estratégica para desenmascarar de manera puntual a los esbirros del dinero que husmean por más cuotas de poder allá donde ningún ciudadano de a pie, puede. Con dinero y por dinero.

    Decía Balmes que los seres humanos podemos ser mero observadores u observadores críticos.

    Habría que agregarle una nueva categoría, la de “observador zombie” para muchos que son arrastrados de las narices por narrativas sin capacidad de preguntarse un ¿por qué? al menos.

    La guerra desinformativa es vulnerable a la información fidedigna y oportuna que casi siempre y lamentablemente, tarda en difundirse o no tiene el alcance suficiente pues algunos medios de comunicación son parte activa del ejército de narrativas. He ahí el quid del asunto.

  • Secuestro en Chile y descuartizamiento de la soberanía (Expreso)

    Leer más aquí

    El 21 de febrero se produjo un violento secuestro en Chile que no mereció mucha atención a pesar del atentado a los DDHH y al principio de soberanía de los Estados. Fuerzas ajenas a Chile y con posible complicidad interna, realizaron una operación que en su dimensión geográfica, habría abarcado a otros países.

    Una supuesta fuerza expedicionaria venezolana cuya magnitud se desconoce, habría ingresado a territorio chileno violando su soberanía ante la inacción de sus servicios de inteligencia que quizá fueron convenientemente marginados; secuestraron al teniente venezolano Ronald Ojeda Moreno, un refugiado político venezolano en Chile quien días después fue hallado descuartizado dentro de una maleta y bajo cemento.

    Diosdado Cabello uno de los capitostes de la dictadura madurista, inicialmente vanaglorio a sus mesnadas quienes habrían cruzado tres países sin que nadie lo advirtiera. Operaciones especiales de este tipo se desarrollan en otras latitudes con largos raids expedicionarios pero no había referencias de algo similar en Latinoamérica desde el asesinato de Letelier en 1976.

    Un hecho peligroso, que pone en cuestión la valía de los sistemas de inteligencia y contrainteligencia como políticas de Estado en regímenes de izquierda y si bien sucedió en el país del sur nos toca una valoración crítica pues también habrían cruzado nuestro territorio a decir desde Venezuela, sin que se enciendan nuestras alarmas.

    La soberanía es entendida como la capacidad unilateral de ejercer el poder en cada centímetro cuadrado del territorio nacional, donde singular importancia tiene la fuerza pública. Lo hecho en Chile constituye un arrasamiento de su soberanía y al haber utilizado nuestro territorio para consumar su fechoría también nos alcanza y es tiempo de abrir los ojos.

    No es un hecho aislado si bien inesperado. Las asonadas en Chile y Colombia hace pocos años que sembró muerte y destrucción, demostró una evidente injerencia externa que conduce a los regímenes satélites del Foro de Sao Paolo (FSP)por lo tanto, si ese es un modus operandi que busca someter gobiernos, la intentona tras la caída del golpista Pedro Castillo fue solo el prólogo de algo mayor incubándose en el Perú; mientras tanto, seguimos en el columpio distraídos con escandeletes de fiscales ineptos, ONG intrusas y hoy con el premier del amor; sin entender que vivimos una transición a un futuro incierto pero parte de un libreto déjà vu.

    ¿Qué hacer? Si Venezuela es la punta de lanza del FSP, es tiempo de pensar en sistemas de defensa cooperativos entre Estados que crean y defiendan la democracia. El Perú fue y sigue siendo un bocado apetecible para el FSP que con Lula en el gobierno de Brasil se fortalece. De otro lado Cancilleria debe escrutar los perfiles de los embajadores de países con gobiernos extremistas o vinculados a ellos y reservarse el derecho a negar beneplácitos si alguno es activista o azuzador extremista. No necesitamos troyanos en nuestro frágil sistema democrático.

    ¡Cuidado! La captura del golpista Pedro Castillo solo dio al Perú una pequeña oportunidad para enderezar el barco a la deriva de “Perú Libre” y que absurdamente contará con más de 30 timoneles en las próximas elecciones, autoproclamados presidenciables. La política peruana sigue sin rumbo claro y la historia de 2021 puede repetirse por tozudez y egos desenfrenados de muchos que ni siquiera entienden el concierto de amenazas que nos rodea.

    La muerte del teniente Ojeda y las ataques arriba citadas mandan un mensaje que debemos saber descifrar oportunamente y no caer en la misma trampa del extremismo izquierdista con cara de oveja y dientes de zorro.

  • El peligroso afán de querer controlarlo todo (Expreso)

    Leer más aquí

    Pablo Escobar en Colombia o el Chapo Guzmán en México tenían en común el deseo vehemente de controlar tras bastidores, instituciones importantes de sus respectivos países o suplantarlas. El poder es una necesidad y vicio de los delincuentes para reforzar sus ilicitudes que cada vez son más avezadas.

    Ningún delincuente camina con su rótulo en el pecho ni una organización criminal tiene un letrero en la pared que la identifique como tal. Son sus hechos los que los definen, por ello en el complejo ajedrez de estas semanas hay que leer las jugadas para entender las intenciones pues bajo la pantomima de defensa de la democracia o los derechos humanos de los peruanos, una caterva de inmorales pintados de conciencia moral del país maneja los hilos y controla espacios claves que ingenuamente los peruanos habían aceptado hasta que se cansaron.

    Mucho cuidado con las ONG que se rotulan como “defensoras de los derechos humanos” y ello no es del todo cierto. Algunas como IDL defienden los derechos de los terroristas que se coludieron con el narcotráfico y persiguen a militares y policías que los combatieron, por tanto, debemos sospechar dada la oscuridad de sus finanzas que esta defensa y persecución tengan peligrosos móviles tras el borroso etiquetado de defensa legal; curiosamente hoy los testimonios de Jaime Villanueva confirman que están flagrantemente del lado de la ilegalidad.

    Si bien los hechos recientes muestran a IDL infiltrado en el Ministerio Público hasta el tuétano con una de sus periodistas con escritorio y puerta franca en el despacho de un fiscal investigador del caso Lava Jato o que el exfiscal de la nación Pablo Sánchez haya reaccionado como un resorte ante la llamada del jefe de IDL para frenar una intervención y en vivo y directo amenace al fiscal encargado, tampoco cabe dudas que fueron junto a muchos de su misma laya los titiriteros de Vizcarra en el Ejecutivo; un transgresor que utilizaron y hoy por alguna razón han echado a manos de la justicia.

    Son decenas de acusaciones que evidencian una conducta peligrosa y adicta al control del Estado que configuran delitos y para lo cual no existen como organización no gubernamental. Han violado la ley y pretenden ser fiscales o jueces “supersupremos” pisoteando la Constitución que alardean defender. Eso sí, convenientemente apoyados por muchos operadores que actúan al unísono cuando suena la señal de Signal. En un sistema de democracia aun básica y por ende de equilibrio de poderes, hace rato el Congreso de la República con atribuciones exclusivas de control político debió actuar, pero todo hace suponer que sus tentáculos alcanzarían otras instituciones.

    El Ministerio Público como ente constitucionalmente autónomo, no rinde cuentas a nadie salvo al Perú. Quienes han permitido que se pisotee su majestad y se usurpen sus funciones deben rendir cuentas a la justicia. Y los “supersupremos” cooptadores de instituciones deben ser puestos bajo la lupa. Algo más se teje tras bambalinas.

  • El valor de la inteligencia y contrainteligencia (Expreso)

    Leer más aquí

    Dos elementos fueron determinantes para vencer al terrorismo en el Perú: inteligencia y apoyo de la población. Con un buen sistema y, su producto, la inteligencia predictiva, se pudo capturar a cabecillas o asestar duros golpes a las organizaciones criminales. El apoyo de la población es capital, pues los terroristas como los delincuentes comunes viven dentro de ella y lograr el apoyo de la población es un arte decisivo que los especialistas muy bien conocen.

    La inteligencia y la contrainteligencia actúan como un yin yang que siendo opuestos, son complementarios. Así, la inteligencia busca información sobre el enemigo, su organización, capacidades, posibilidades y debilidades y la contrainteligencia debe negarle éxitos a la inteligencia adversaria. Si uno de estos subsistemas falla, el sistema inexorablemente fallará, y si fallan los dos, el caos será el reino del día a día.

    Están frescas las imágenes de la presidente de la república jaloneada en Ayacucho, hecho que pudo alcanzar el nivel de magnicidio si es que alguien se lo proponía, así de cruento. Como frescas están las confusas decisiones del régimen para resarcir el daño. La incompetencia que sintetiza el desconocimiento, la falta de inteligencia, el exceso de confianza o la falta de profesionalismo en ese nivel, es muy grave pero no se puede incurrir en excesos si es que antes no depuraron el Estado de toda la infiltración castillista-cerronista que incluye a los ministerios y organismos integrantes del propio Consejo de Seguridad y Defensa Nacional.

    La inteligencia y contrainteligencia son asuntos de Estado; sin embargo desde décadas atrás sus estructuras orgánicas incluyendo sus recursos humanos han sufrido mas de la cuenta. Debió crecer para hacer frente al terrorismo y nunca fue modulado cuando el terrorismo alcanzó su punto culminante y prefirieron desbandarlo. Apareció el SIN y sin archivos debió crecer desde cero. Humala en uno de sus tantos excesos elimino súbitamente el arma de inteligencia del Ejercito. En el catastrófico interregno de Castillo, en lugar de profesionales ubicó no solo a sus paisanos, sino algunos impresentables e incompetentes que siguieron dañando el sistema.

    Si el sistema funcionase, todos los cabecillas de las bandas que asolan el Perú estarían tras rejas, los caciques como Cerrón u otros no se burlarían de la justicia, o los vándalos que paran el Perú cuando se les antoja, estarían referidos y no sucedería lo de Machu Picchu, o los cárteles de la droga no seguirían expandiéndose. Urge regenerar el sistema y dictar el marco legal que impida que sistemas vitales del Estado caigan en manos de transeúntes por favores políticos o sean sometidos al servicio particular del “monarca” de turno.

    ¿Cómo estamos en inteligencia estratégica en el frente externo?