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Calculando…

General, Excomandante General del Ejército. Excongresista de la República // Ancash, Montañas, AlianzaLima. “NADIE TIENE RAZÓN CONTRA EL PERU”

Queridos amigos, hay decisiones que son trascendentales y esta, es una de ellas para una verdadera transformación en Ancash y en el Perú. Voy al Senado regional de Ancash con el número 1, con Renovación Popular y con Rafael López Aliaga ¡SI SE PUEDE!
Central de Emergencia Policial 105
Escuadrón de Emergencia PNP 482-8988
Robo de Vehiculos DIROVE 328-0207
Ambulancias 470-5000
Alerta Médica 261-0502
Cruz Roja 475-5787
Central Emergencias Bomberos 116
Ospitel 421-4152
Indecopi 224-7777
Protección al Turista 224-7888
Defensa Civil 429-4811
Defensoría del Pueblo 0800-15170
  • El peligroso afán de querer controlarlo todo (Expreso)

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    Pablo Escobar en Colombia o el Chapo Guzmán en México tenían en común el deseo vehemente de controlar tras bastidores, instituciones importantes de sus respectivos países o suplantarlas. El poder es una necesidad y vicio de los delincuentes para reforzar sus ilicitudes que cada vez son más avezadas.

    Ningún delincuente camina con su rótulo en el pecho ni una organización criminal tiene un letrero en la pared que la identifique como tal. Son sus hechos los que los definen, por ello en el complejo ajedrez de estas semanas hay que leer las jugadas para entender las intenciones pues bajo la pantomima de defensa de la democracia o los derechos humanos de los peruanos, una caterva de inmorales pintados de conciencia moral del país maneja los hilos y controla espacios claves que ingenuamente los peruanos habían aceptado hasta que se cansaron.

    Mucho cuidado con las ONG que se rotulan como “defensoras de los derechos humanos” y ello no es del todo cierto. Algunas como IDL defienden los derechos de los terroristas que se coludieron con el narcotráfico y persiguen a militares y policías que los combatieron, por tanto, debemos sospechar dada la oscuridad de sus finanzas que esta defensa y persecución tengan peligrosos móviles tras el borroso etiquetado de defensa legal; curiosamente hoy los testimonios de Jaime Villanueva confirman que están flagrantemente del lado de la ilegalidad.

    Si bien los hechos recientes muestran a IDL infiltrado en el Ministerio Público hasta el tuétano con una de sus periodistas con escritorio y puerta franca en el despacho de un fiscal investigador del caso Lava Jato o que el exfiscal de la nación Pablo Sánchez haya reaccionado como un resorte ante la llamada del jefe de IDL para frenar una intervención y en vivo y directo amenace al fiscal encargado, tampoco cabe dudas que fueron junto a muchos de su misma laya los titiriteros de Vizcarra en el Ejecutivo; un transgresor que utilizaron y hoy por alguna razón han echado a manos de la justicia.

    Son decenas de acusaciones que evidencian una conducta peligrosa y adicta al control del Estado que configuran delitos y para lo cual no existen como organización no gubernamental. Han violado la ley y pretenden ser fiscales o jueces “supersupremos” pisoteando la Constitución que alardean defender. Eso sí, convenientemente apoyados por muchos operadores que actúan al unísono cuando suena la señal de Signal. En un sistema de democracia aun básica y por ende de equilibrio de poderes, hace rato el Congreso de la República con atribuciones exclusivas de control político debió actuar, pero todo hace suponer que sus tentáculos alcanzarían otras instituciones.

    El Ministerio Público como ente constitucionalmente autónomo, no rinde cuentas a nadie salvo al Perú. Quienes han permitido que se pisotee su majestad y se usurpen sus funciones deben rendir cuentas a la justicia. Y los “supersupremos” cooptadores de instituciones deben ser puestos bajo la lupa. Algo más se teje tras bambalinas.

  • El valor de la inteligencia y contrainteligencia (Expreso)

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    Dos elementos fueron determinantes para vencer al terrorismo en el Perú: inteligencia y apoyo de la población. Con un buen sistema y, su producto, la inteligencia predictiva, se pudo capturar a cabecillas o asestar duros golpes a las organizaciones criminales. El apoyo de la población es capital, pues los terroristas como los delincuentes comunes viven dentro de ella y lograr el apoyo de la población es un arte decisivo que los especialistas muy bien conocen.

    La inteligencia y la contrainteligencia actúan como un yin yang que siendo opuestos, son complementarios. Así, la inteligencia busca información sobre el enemigo, su organización, capacidades, posibilidades y debilidades y la contrainteligencia debe negarle éxitos a la inteligencia adversaria. Si uno de estos subsistemas falla, el sistema inexorablemente fallará, y si fallan los dos, el caos será el reino del día a día.

    Están frescas las imágenes de la presidente de la república jaloneada en Ayacucho, hecho que pudo alcanzar el nivel de magnicidio si es que alguien se lo proponía, así de cruento. Como frescas están las confusas decisiones del régimen para resarcir el daño. La incompetencia que sintetiza el desconocimiento, la falta de inteligencia, el exceso de confianza o la falta de profesionalismo en ese nivel, es muy grave pero no se puede incurrir en excesos si es que antes no depuraron el Estado de toda la infiltración castillista-cerronista que incluye a los ministerios y organismos integrantes del propio Consejo de Seguridad y Defensa Nacional.

    La inteligencia y contrainteligencia son asuntos de Estado; sin embargo desde décadas atrás sus estructuras orgánicas incluyendo sus recursos humanos han sufrido mas de la cuenta. Debió crecer para hacer frente al terrorismo y nunca fue modulado cuando el terrorismo alcanzó su punto culminante y prefirieron desbandarlo. Apareció el SIN y sin archivos debió crecer desde cero. Humala en uno de sus tantos excesos elimino súbitamente el arma de inteligencia del Ejercito. En el catastrófico interregno de Castillo, en lugar de profesionales ubicó no solo a sus paisanos, sino algunos impresentables e incompetentes que siguieron dañando el sistema.

    Si el sistema funcionase, todos los cabecillas de las bandas que asolan el Perú estarían tras rejas, los caciques como Cerrón u otros no se burlarían de la justicia, o los vándalos que paran el Perú cuando se les antoja, estarían referidos y no sucedería lo de Machu Picchu, o los cárteles de la droga no seguirían expandiéndose. Urge regenerar el sistema y dictar el marco legal que impida que sistemas vitales del Estado caigan en manos de transeúntes por favores políticos o sean sometidos al servicio particular del “monarca” de turno.

    ¿Cómo estamos en inteligencia estratégica en el frente externo?

  • Crimen y castigo y el nihilismo destructor

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    Fiódor Dostoyevski, en la obra que lleva este título, destaca aspectos ligados a la criminalidad y el castigo, y realiza una crítica al nihilismo que conduce al crimen. El personaje central de la obra, angustiado por la escasez de oportunidades, asesina a una anciana usurera, lo que satisface su supuesta superioridad moral frente al lucro.

    El nihilismo es una corriente de pensamiento que niega absolutamente los principios morales o espirituales que sostienen a la sociedad, y cuya ausencia conduce al crimen y a la descomposición de una nación. Los nihilistas promueven la “liberación o emancipación” del ser humano a partir de la negación de los valores, considerados como camisas de fuerza.
    Desde 1821, nuestra sociedad ha enfrentado muchos periodos de violencia, alcanzando su cénit con el nihilismo de Sendero Luminoso y el MRTA, cuya crueldad, con secuestros, masacres de indefensos, extorsión, desprecio por el Estado de derecho y decenas de miles de muertes, destruyó el valor del respeto a la vida, dejando profundas cicatrices en la psique nacional.
    Un Estado carcomido desde dentro tampoco pudo lidiar con los más de 600 mil desplazados que fueron dejados a su suerte, con comunidades destruidas por Sendero Luminoso y abandonadas, con normas de arrepentimiento sin control sobre los arrepentidos, y con los sistemas educativo, judicial y del ministerio público infiltrados por filoterroristas. Se abandonó a las Autodefensas y se permitió la persecución impune a militares, policías y ronderos. El Estado perdió el norte.

    Todo un círculo de irrespeto y ruptura con los valores fundamentales del Estado y de la sociedad. Nadie previó las secuelas de la violencia terrorista en la generación siguiente. Si a esto le sumamos la fomentada llegada del crimen transnacional, tenemos el escenario que hoy padecemos, resultado de la miopía, el desdén, el miedo, la excesiva tolerancia, la politiquería y más.
    Hoy corresponde hacer frente al desborde criminal con mano firme, sin miedo de asumir las responsabilidades derivadas de las decisiones de Estado; sin temor, pues estas decisiones se toman en nombre de los 34 millones de peruanos y su bienestar común. Nadie debe ser criminalizado por defender el estado de derecho.
    Mientras, entre lamentos clamamos por mejores políticos, pero no nos preocupamos por los insumos que lo harían posible. ¿Qué tipo de políticos puede esperarse de nihilistas que devienen en los llamados “niños” o “mochasueldos”, o de aquellos cómplices del club de la construcción, los aliados de Odebrecht, o de quienes construyen partidos políticos como herramientas económicas al mejor postor?

    La supervivencia del Estado, más allá de nuestra generación, se labra hoy, y la erradicación del nihilismo arraigado en la sociedad es una tarea obligatoria que pasa por atacar las verdaderas causas, y no solo los síntomas. El camino es largo y tortuoso, pues la Iglesia, otrora aliada incondicional en la axiología, hoy duda, de la mano de una curia afín a las consignas de clase.
    Retumba la frase atribuida al personaje gris de Crimen y Castigo: “Si Dios no existe, entonces todo está permitido”, que resume en sí el nihilismo, su vínculo con la criminalidad, la anulación de la esperanza y la destrucción de la vida como valor supremo. Entonces, volver a enseñar el valor de los valores, además de imperativo, se convierte en un objetivo estratégico para la continuidad del Estado peruano en los siglos venideros. Ninguna sociedad nihilista tiene futuro.

  • Primero la salud

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    Recibí a los dirigentes nacionales del colectivo de “EXCLUIDOS AL NOMBRAMIENTO” quienes a lo largo de los años y por cuarta vez, se ven postergados en sus nombramientos y consiguiente estabilidad conforme al marco legal existente al respecto y que inclusive cuenta con presupuesto, en espera que el #MEF de su beneplácito. Iniciamos la gestión para solucionar esta deuda social que en pandemia se agudiza.

  • Día de la bandera

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    Hoy 7 de junio celebramos el día la Bandera Nacional, símbolo de nuestra patria.
    Bolognesi recibió al emisario chileno el 5 de junio quien le pidió rendirse.
    Su respuesta histórica fue: «Tengo deberes sagrados que cumplir y los cumpliré hasta quemar el último cartucho». El día 7 combatió y murió, dejándonos un legado del cumplimiento del deber por sobre todo enseñándonos que la patria se defiende con todo, incluso con la vida propia. Seguimos su ejemplo.
    #LaBanderaNosIdentifica
    #LaBanderaEsPalmaHeroica

  • El hombre sigue siendo el arma

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    Antes de la pandemia, el mundo crecía aceleradamente sin claridad hacia dónde. No había revista indexada que no publicase sobre Inteligencia Artificial, Blockchain, Big Data o Biotecnología. Todo ello no sirvió para detectar tempranamente que la espada venía desde la invisibilidad y no al corazón sino a los pulmones. Hoy, cuando todo está sellado tras mascarillas y cuarentenas, la humanidad es víctima de una sorpresa estratégica.

    La prospectiva, creadora de escenarios, no advirtió la probabilidad epidemiológica. La Inteligencia estratégica distraída por terrorismos, guerras comerciales, geopolítica, no divisó el diminuto enemigo que avanzaba por líneas interiores. Líderes mundiales alertaron de riesgos sobre el género humano y fueron subestimados. Stephen Hawking, el científico británico, aludió a la probabilidad de que la humanidad desaparezca golpeada desde dentro ante el mutis global.

    Hoy, la estrategia de inmovilización y distanciamiento social es útil para contener y evitar el colapso de la capacidad instalada de salud. Un gambito para ganar tiempo a cambio de restricciones sociales, mientras el mundo innovador y disruptivo encuentre la solución definitiva; sea vacuna o tratamiento directo. Hasta mientras, salvemos vidas.

    ¿Qué hacer por estos días?

    Acelerar los procesos de toma de muestras. La lentitud y escasez agudizan el contagio. Ejemplo: a una región con más de un millón 100 mil habitantes, ¿Cómo asignarle 4,300 pruebas rápidas? Insuficiente absolutamente.
    El sistema de inteligencia no fue predictivo a pesar de las evidencias en China. Debemos implementar la Inteligencia estratégica de salud urgentemente.

    La disciplina, marca el ritmo de avance y control de la pandemia. Hay regiones que asimilan y cumplen disciplinadamente las ordenanzas y otras complacientes y ello genera más muertes.

    Descentralizar el poder es imprescindible pero multiplicar los procesos no. Sin empoderamiento es imposible la contención.

    La guerra nuclear, química y bacteriológica existe como conflicto de alta intensidad. La nuclear tiene controles severos y la bacteriológica que incluye virus, merecen atención no equivalente. Es tiempo que desde el Consejo de Seguridad de la ONU, el Perú alce la voz a nombre de la humanidad.

    El futuro inmediato va a demandar especialidades cruzadas. Más militares-médicos y más médicos-militares. Especialidades duales que siempre caminaron juntas y la pandemia las vuelve a juntar. Debemos fortalecer los sistemas de reservas. Necesitamos tener grandes reservas de paramilitares y paramédicos.

    El “hombre es el arma” es un aforismo de las fuerzas especiales pues un hombre o grupo pequeño de personas pueden causar daños letales a fuerzas muy grandes. En esta pandemia, el hombre viene siendo arma letal, pues solo uno puede desencadenar una gigantesca red de contagios y muertes. Finalmente, será también el hombre quien encuentre el arma medicinal que derrote a esta amenaza humana y esperemos no sea tarde.

  • Man is still the weapon

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    Before the pandemic, the world was growing rapidly unclear where to. There was no indexed journal that did not publish on Artificial Intelligence, Blockchain, Big Data or Biotechnology. All this did not serve to detect early that the sword came from invisibility and not to the heart but to the lungs. Today, when everything is sealed behind masks and quarantines, humanity is the victim of a strategic surprise.

    The scenario-creating prospective did not notice the epidemiological probability. Strategic intelligence distracted by terrorism, trade wars, geopolitics, did not see the tiny enemy that advanced on internal lines. World leaders warned of risks to mankind and were underestimated. Stephen Hawking, the British scientist, alluded to the probability that humanity will disappear struck from within, in the face of global silence.

    Today, the strategy of immobilization and social distancing is useful to contain and avoid the collapse of the installed health capacity. A strategy to save time in exchange for social restrictions, while the innovative and disruptive world finds the definitive solution; be it vaccine or direct treatment. Even while we save lives.
    What to do these days?

    Accelerate the sampling processes. Slowness and scarcity exacerbate contagion. Example: to a region with more than one million 100 thousand inhabitants, how to assign 4,300 rapid tests? Absolutely insufficient.

    The intelligence system was not predictive despite the evidence in China. We must urgently implement Strategic Health Intelligence.

    Discipline sets the pace of progress and control of the pandemic. There are regions that assimilate and comply with the ordinances and others willingly, and this generates more deaths. Decentralizing power is essential, but multiplying processes is not. Without empowerment, containment is impossible.

    Nuclear, chemical and bacteriological warfare exists as a high intensity conflict. The nuclear one has severe controls and the bacteriological one that includes viruses, deserves non-equivalent attention. It is time that from the UN Security Council, Peru raises its voice on behalf of humanity. The immediate future is going to demand cross specialties. More militarymedical and more medical-military. Dual specialties that always walked together and the pandemic brings them back together. We must strengthen reservation systems. We need to have large reserves of paramilitaries and
    paramedics.

    The «man is the weapon» is an aphorism of the special forces because a man or small group of people can cause lethal damage to very large forces. In this pandemic, man has been a lethal weapon, since only one can unleash a gigantic network of infections and deaths. Finally, it will also be the man who finds the medicinal weapon that defeats this human threat and hopefully it is not too late.

  • Las falencias que agravan la situación pandémica en Áncash

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    No solamente el precario equipamiento y la mal distribuida red hospitalaria nacional hace más difícil el combate al Covid-19, sino la falta de liderazgo de las autoridades descentralizadas que no ponen el énfasis en lo importante y urgente y siguen privilegiando, además, el amiguismo en los puestos cruciales de la gestión.

    Una cualidad de un buen líder es rodearse de gente de primera, especialistas, expertos, que sumen a lo que ya sabe y generen efecto multiplicador que permita que la población confié en la gestión y vea aliviada su situación. Frente a ello, es común la devolución de favores para contratar personas que luego no saben qué hacer ante contingencias. Cambalache político.

    El caso Áncash es paradigmático. Áncash es de lejos la región con mayores problemas de corrupción en las últimas décadas y cantidad de funcionarios en cárcel, prófugos o perseguidos. Fue decepcionante oír al director regional de Salud (DIRESA) referirse a esta pandemia como “una simple gripe” contrastando cifras de muertes por otras causas. Esa visión y actitud se ha trasladado a la situación de incertidumbre actual.

    Como correlato, en Huaraz ya existen casos de Covid-19 y aún no se ha definido el lugar de aislamiento, situación agravante pues Huaraz no tiene hospitales alternos al “Ramos Guardia”, elevando con ello la probabilidad de contagio masivo. En costa y sierra faltan equipos de protección personal (EPP), respiradores, el clima laboral es preocupante, el transporte de personal precario y peligroso (amontonados) y más. El director del hospital regional de Chimbote no ejercería funciones plenas sino que estaría condicionado a subalternos con mayor poder de decisión. Más grave sería que la contratación de personal en crisis de pandemia incluya abogados, oncólogos y otros profesionales respetables pero no para la emergencia.

    La corrupción en circunstancias de pandemia es infamante. Si esta ataca a todos y acaba con los más vulnerables, la corrupción hace pobres materiales a todos y pobres del alma a unos cuantos canallas. Lucrar en estas circunstancias merece la pena máxima, la que ofrecí en campaña: prisión perpetua y muerte civil para los cabecillas que hacen de un país rico, una nación pobre. Pasada la urgencia de las AFP, ese proyecto de ley será presentado sin demoras para atacar a los “Blancos de Alto Valor” (BAV). Expresión utilizada en el argot militar para indicar dónde poner el centro de gravedad. La guerra contra la corrupción no la ganaremos si seguimos cazando moscas, mientras los elefantes se pasean impunes. La corrupción no se administra, se erradica.

    He pedido la intervención de la Contraloría General de la República y espero se dé pronto. La población tiene demasiadas inquietudes y quejas. Representar es oír el clamor popular.

  • La guerra invisible y cambio de era

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    El mundo no fue igual después del 11 de septiembre tras el derribo de las torres neoyorquinas. Tampoco fue igual después del colapso de la Unión Soviética. Lejos en el tiempo, el oscurantismo nació de la caída del imperio romano.

    Las guerras, hambrunas y pestes entre otros males, marcaron cambios disruptivos en la larga marcha humana.

    Hoy, los Estados no se enfrentan entre sí. Todos combaten contra un enemigo súbito, diminuto, invisible. Una amenaza que pone al planeta a la defensiva. La seguridad multidimensional es más evidente que nunca en el sentido de que la razón de ser de la seguridad es la persona humana.

    En las guerras convencionales, fueron los ejércitos quienes en primera fila llevaban el esfuerzo principal y los médicos el escalón de retaguardia para cuidar a la población, atender heridos o confirmar las muertes. Hoy son la vanguardia junto a enfermeras, obstetras y técnicos de enfermería en una batalla como todas, con necesidades superiores a las disponibilidades. Los ejércitos cuidan las ciudades y a la población.

    ¿Quiénes son los Mariscales de Campo en esta guerra? Los políticos elegidos por el pueblo. Presidente, gobernadores y alcaldes principalmente, tienen que liderar con planes y logística adecuada para no perder la batalla nacional. La logística no gana guerras pero puede hacer perderlas.

    Paradojas de la historia. De la nación en armas de siglos atrás, hoy la nación vuelve a ser bastión y masivamente debe participar, acuartelándose en casa.

    No puede ganarse una guerra sin soporte logístico y enfoque estratégico. Por cada batalla que ganes perderás otra, diría Sun Tzu. Alemania, como muchas veces, viene ganándola en proporciones y su énfasis estuvo en prevenir e incrementar el número de UCIs, respiradores y equipos de protección personal (EPP).

    Como en la guerra convencional hay que precisar que este enemigo es vulnerable al distanciamiento social. Debemos todos, luchar “hombro a hombro” para mantener distancias no contaminantes. En lugar de salir a los campos de batalla en dispositivos estratégicos, aquí lo estratégico es confinarse en casa. La estrategia no puede fallar para que la táctica tenga sentido.

    Mirando escenarios venideros, requerimos crear fuerzas de reacción rápida que serán equipos médicos altamente móviles que puedan desplazarse donde aparezcan focos invasivos, una vez amainada la ola. La inteligencia estratégica debe estar vigilante a la microbiología como una posibilidad mixta de desarrollo y amenaza. ¿La biotecnología solo dependerá de la ética humana?

    Demostrado esta que no solo las bombas nucleares paralizan a un estado y al mundo. ¿Alguien gana geopolíticamente en esta guerra de generación cuarentena? Por el momento todos perdemos.

    La población una vez más, es el campo de batalla y juntos ganaremos la guerra.

    Un “codazo” y a cuidarse.

  • The invisible war and change of era (Publicado en Australia)

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    The world was not the same after September 11 after the demolition of the New York towers. Nor was it the same after the collapse of the Soviet Union. Far in time, obscurantism was born from the fall of the Roman empire.

    The wars, famines and plagues, among other evils, marked disruptive changes in the long human march.
    Today, states do not confront each other. They all fight against a sudden, tiny, invisible enemy. A threat that puts the planet on the defensive. Multidimensional security is more evident than ever in the sense that the reason for being of security is the human person.

    In conventional wars, it was the armies that carried the main effort in the first row and the doctors the rear step to take care of the population, take care of the wounded or confirm the deaths. Today they are at the forefront, along with nurses, obstetricians and nursing technicians in a battle like all others, with needs greater than those available. Armies take care of cities and population.
    Who are the Field Marshals in this war? The politicians elected by the people. President, governors and mayors mainly, they have to lead with adequate plans and logistics so as not to lose the national battle. Logistics does not win wars but it can make them lose.

    Paradoxes of history. From the nation in arms of centuries ago, today the nation is once again a bastion and must participate massively, quartered at home.

    You cannot win a war without logistical support and a strategic approach. For every battle you win you will lose another, Sun Tzu would say. Germany, as many times, has been gaining it in proportions and its emphasis was on preventing and increasing the number of ICUs, respirators and personal protective equipment (PPE).

    As in conventional warfare, it must be specified that this enemy is vulnerable to social distancing. We must all fight «shoulder to shoulder» to maintain clean distances. Instead of going out to the battlefields in strategic devices, here the strategic thing is to confine yourself at home. The strategy cannot fail for the tactic to make sense.

    Looking at future scenarios, we need to create rapid reaction forces that will be highly mobile medical teams that can move where invasive foci appear, once the wave has subsided. Strategic intelligence must be vigilant to microbiology as a mixed possibility of development and threat. Will biotechnology only depend on human ethics?

    It has been shown that not only nuclear bombs paralyze a state and the world. Does anyone win geopolitically in this generation quarantine war? At the moment we all lose.
    The population once again is the battlefield and together we will win the war.

    A «nudge» and take care.

  • ¿Vuelven las pestes?

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    La hambruna, las guerras y las pestes asolaron a la humanidad a través de su larga marcha y la muerte humana era secuela y ni siquiera estadística.

    Y fueron causantes de millones de muertes en épocas en que los dioses y los brujos en sus diversas expresiones, mágicamente “salvaban vidas” o aceleraban muertes.

    Hoy la hambruna, según Yuval Harari, un investigador del futuro y analista del pasado, autor de Homo Deus, ha sido desplazada y son más los congéneres que mueren por males de obesidad que por hambre aun cuando este último es dramático en muchos países particularmente africanos.

    Las guerras han amainado en su versión convencional y han mutado a “franquicias” no estatales de gran violencia. La tecnoguerra tiende a reducir el número de muertes y quedan atrás las guerras centenarias que significaron millones de muertes en ese afán humano de pelearse entre sí por cualquier motivo que dieron en llamarse intereses nacionales.

    Las pestes, otra de las grandes amenazas de las cuales la humanidad escapó gracias a las ciencias médicas para proyectarse hasta nuestros días, le costó millones de muertes al ser humano, en pandemias imposibles de frenar.

    Resulta paradójico que el crecimiento de la medicina haya sido por saltos precisamente en las guerras y grandes crisis humanas. Hoy, la medicina es vanguardia científica y ayuda a prolongar la expectativa de vida del ser humano, sin ser aún solución temprana a amenazas inesperadas.

    La peste española de hace 100 años fue una pandemia que causó la muerte de entre 40 y 50 millones de personas y en épocas lejanas, el efecto de las pestes fue incontrolable y los pacientes sin antibióticos ni medicinas modernas solo esperaban el desenlace.

    Hoy el Covid-19 en pandemia plantea retos y en nuestro caso no debe propagarse a lugares sin agua y con servicios de salud precarios pues la letalidad sería gravísima.

    Cualquier restricción de libertades hay que asumirla sin egoísmos pues de nuestra conducta dependerá la salud y vida de nuestros vecinos y connacionales.

    Por ahora, hay que quedarse en casa y los mayores de 60 años, a vacunarse contra el neumococo. Sin salud no hay nada.

    Este es un gran reto para movilizar al estado bostezante, hay que aglutinar esfuerzos y tensar todas nuestras potencialidades. Tiempo de pasar de la palabra a la acción, tiempo en que los políticos deben deponer egos para pensar más en el pueblo y en especial en aquellos más frágiles.

    De esta amenaza debemos salir más unidos como nación y más fuertes como estado. No hay opciones terceras; es imperativo unirnos para vencer a la par de prepararse para otras pandemias. La microbiología crece y los riesgos crecen también.

    Los peruanos unidos todo lo podemos.

  • El Andahuaylazo

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    Fue el asesinato vil de cuatro policías por humalistas, quienes capturaron la comisaría de Andahuaylas y se apropiaron de casi un centenar de armas del Estado peruano para deponer a un presidente constitucional que entonces, nadie suponía, era el pillo que hoy sabemos.

    Fue la continuación más violenta de otro episodio infame en Locumba en circunstancias coincidentes con la fuga de Montesinos en el velero Karisma, que incluyó el secuestro de tropas, armas, vehículos y otros pertrechos militares que la clase política, increíblemente, con “ley express” perdonó y estimuló la siguiente aventura fatal.

    Fue también un evidente desembalse de odios reprimidos, frustraciones personales, extremismo, aventurerismo: ¿qué sale de esto? Y si hoy su mentor dice no ser culpable quizá quiera decir: culpables son quienes me inocularon el virus del autoteismo, del “supinismo ilustrado”.

    El Andahuaylazo son también familias destrozadas por quienes sabían lo que iniciaban, pero no sabían cómo salir de la aventura. Ni cómo reparar el daño humano ocasionado. Escucho a padres y familiares de los policías asesinados cargar con el dolor y las cicatrices en el alma que nunca nada ni nadie remediara. Ese es el producto del humalismo y el Andahuaylazo.

    También el Estado deberá revisar su marco legal para que hechos similares no pasen por agua tibia sino sean erradicados del escenario nacional. Menos, llamarle asonada política, intento político, aventura política. ¿Qué diferencia hay entre el tiro de gracia que asesta un humalista a un policía, con lo hecho por un terrorista de SL o del MRTA contra la Policía, las Fuerzas Armadas o la población nacional? Ninguna.

    Hoy quieren, 15 años después, desvirtuar una realidad incontrovertible en tanto vista por la televisión, reportada por la radio y juzgada por los órganos competentes con informes y abundante detalle. Esa negación de la realidad busca camuflar y confundir un hecho reprobable como un acto político, culpando además al Estado en una clara maniobra de huir de sus actos para crear falsos mártires y buscar el poder que es lo que siempre buscaron a cualquier costo, aún el de la muerte.

    Recordemos que en este episodio, su develación fue respetando sus derechos humanos a pesar de que asesinaron a cuatro policías que solo cumplían su misión constitucional. Las FFAA y PNP actuaron limpia y responsablemente y la justicia ya dijo su voz. Que se cumpla

  • Tantas veces Chinecas

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    El Proyecto Especial Chinecas (Chimbote, Nepeña, Casma) que contempla el uso racional de las aguas del río Santa en estos tres valles, tiene más de 70 años desde su concepción inicial y más de 35 de frustraciones desde que se marcó su inicio en los 80 del siglo pasado.

    Hoy ya no es el mismo. Grandes áreas fueron invadidas en una expansión poblacional natural y muchas veces estimulada por las propias autoridades que hicieron del proyecto una mezcla de ilusiones y pesadillas.

    Chinecas ha sido una maquinaria de pérdida de oportunidades para los ancashinos que hoy deben contemplar como el vecino Chavimochic termina una tercera etapa mientras del lado ancashino ni siquiera promediamos la primera.

    35 años no es nada, podríamos decir parodiando la canción mientras miramos la pampas chimbotanas y casmeñas sedientas que bien podrían ser hoy el gran emporio agroindustrial que genere decenas de miles de oportunidades a los jóvenes e ingresos a los agricultores.

    Debemos seguir luchando y Chinecas tiene que ir. Un ingeniero de la Autoridad Nacional del Agua referia que recién el 2018, funcionarios “chinecanos” se acercaron a pedir asesoramiento técnico. ¿Dónde estuvieron los 35 años previos? Alguien diría “como te salgo al frente si no te veo venir”, pero también desde la capital poco se hizo para enderezar un proyecto que muestra túneles y canales abandonados o a medio construir en señal del abandono extremo al que llegamos.

    Hoy ha sido declarado obra emblemática del bicentenario y por lo tanto tiene la gran oportunidad de salir de la oscuridad y hallar posibilidades. En el horizonte, no solo debe buscarse la reconversión agrícola, sino ir diseñando Chinecas II. Tierras y aguas tenemos, cuestión de alinear aspiraciones y necesidades con buenas decisiones.

    ¡Mientras Chavimochic avanza, Chinecas descansa! Me decía un agricultor que por 35 años ha esperado por este proyecto. Quizá estemos cerca y encontremos en los agricultores junto con la tecnología, los aliados ideales para dar el gran paso que nunca se dio.
    El directorio debe redoblar esfuerzos hoy más que nunca, sin dejar de mirar el largo plazo. Chinecas tiene que ir y proyectarse con represas complementarias que puedan llegar hasta las pampas de Huarmey. No podemos contentarnos con Chinecas, vayamos por “Chinecas II”.

    Sí podemos y digámoslo con la convicción de la gran región que somos.

  • Campañas millonarias y control concurrente

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    Termina una nueva campaña electoral y persisten los mismos vicios en nuestro maltratado sistema electoral y politico. Haberle quitado las facultades de control concurrente a la ONPE no solo permite que algunas organizaciones realicen campañas económicas desbocadas, sino que cualquier control posterior solo sirve para constatar el hecho consumado, cuando el pueblo ya ha tomado una decisión. Si el soberano se pronuncia, cualquier infracción no tiene solución práctica y, peor aún, si la acción coactiva no tiene la fuerza suficiente para hacerla efectiva.

    Las campañas de gastos exorbitantes sin control en tiempo real son de alto riesgo, pues pueden ocultar financiamiento de oscura procedencia donde intereses de terceros pretendan hacerse de poderes indirectos que ya los hemos visto en nuestra desacreditada política. El narcotráfico, la mayor amenaza para el estado, logró en el pasado y en varios momentos presencia en el Poder Legislativo para desencanto de pocos e indiferencia de muchos. El narcotráfico busca permanentemente perforar el Estado y sus instituciones. Mirarse en el espejo mexicano o colombiano debe servir para recoger lecciones aprendidas.

    Quienes restringieron la potestad de control efectivo y concurrente durante las campañas políticas no pusieron por delante los intereses patrios. Es absolutamente posible, conducir una campaña y mantener al día los gastos y mostrarlos a la ONPE cuando son requeridos. Los recientes descubrimientos por investigaciones del Ministerio Público y el Poder Judicial, de la forma burda y millonaria de financiar campañas con dineros provenientes de empresas extranjeras que luego se cobran con obras sobrevaloradas o adendas leoninas, nos muestran hasta donde pueden llegar los financiamientos de campaña. Ello es la mejor evidencia para que el control concurrente o simultáneo sea restituido de inmediato.

    Se debe restituir esta facultad a ONPE para los próximos procesos y empoderarla para evitar que la política siga en el tobogán del desprestigio, el Estado esquilmado y las representaciones se nutran de fantoches que obedecen a terceros y los verdaderos intereses nacionales sean relegados. Escenario letal donde el pueblo sufre las consecuencias y las problemas sociales se agudizan.

    Las campañas multimillonarias tienen además otro componente que el decir popular lo reitera por las calles como: “ese partido tiene alcaldes”, o “ese partido tiene gobernadores” y dejan flotando la idea que el dinero de todos los peruanos sería empleado para financiar campañas. Solo un control efectivo y concurrente lo evidenciaría como también el mal uso de personal que labora para municipalidades y otros estamentos del Estado empleados para acompañar mítines o hacer propaganda. Algo inaceptable y debe ser parte importante de la agenda de la reforma política y electoral. La política tiene que dejar de ser un negocio para recuperar su verdadera razón de ser en el servicio.

  • Es la política, estúpidos

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    Hacen críticas agrias a dirigentes o exdirigentes y al poco tiempo terminan en alianzas con los criticados por pura conveniencia personal o grupal. Si preguntas por la coherencia te responden: así es la política.

    Van a la televisión y difaman a compañeros de su propio partido con quien se disputa un voto preferencial y si le preguntas qué pasó, la respuesta cínica es: así es la política.

    Se pintan las paredes de toda una región en muy costosas campañas, imposibles para un mortal y si averiguas te dirán: así es la política y “sin logística no hay política”.

    Ofrecen el balón de gas a 12 soles, 500 soles para cada familia o pena de muerte para los violadores y millones son estafados políticamente y dirán: así es la política.

    La política en nuestro país se ha convertido en el repositorio de las artimañas, estafas, negociados, conveniencias inescrupulosas, mentiras, apropiaciones ilícitas. Dejó de ser el arte de lo posible para el mejor servicio al ciudadano.

    La política tiene gurús y la política doméstica tiene gurús domésticos que buscan adoctrinar a los nuevos, llamando política a cualquier barbaridad y la “justifican” pronunciando un resignado: así es la política.

    No, la política no es así. Si hemos llegado a ese extremo es porque algunos actores tienen una visión farisaica de la misma y las décadas las convirtieron en tóxicos modelos mentales.

    Esa forma de entender la política conlleva también que las decisiones políticas puedan ir en el mismo sentido y finalmente es la sociedad menos favorecida quien más sufre las consecuencias.

    Ninguna reforma política tomará cuerpo si antes no derribamos esos modelos casi generalizados de cómo entendemos la política en el Perú.

    Rescatemos la política de las garras de la estupidez humana.