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Calculando…

General, Excomandante General del Ejército. Excongresista de la República // Ancash, Montañas, AlianzaLima. “NADIE TIENE RAZÓN CONTRA EL PERU”

Queridos amigos, hay decisiones que son trascendentales y esta, es una de ellas para una verdadera transformación en Ancash y en el Perú. Voy al Senado regional de Ancash con el número 1, con Renovación Popular y con Rafael López Aliaga ¡SI SE PUEDE!
Central de Emergencia Policial 105
Escuadrón de Emergencia PNP 482-8988
Robo de Vehiculos DIROVE 328-0207
Ambulancias 470-5000
Alerta Médica 261-0502
Cruz Roja 475-5787
Central Emergencias Bomberos 116
Ospitel 421-4152
Indecopi 224-7777
Protección al Turista 224-7888
Defensa Civil 429-4811
Defensoría del Pueblo 0800-15170
  • La megalomanía y la política

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    La megalomanía es el delirio de grandeza de un individuo; es la obsesión desmedida por alcanzar la gloria y, desde luego, suele conllevar el desprecio por quienes, en el imaginario megalómano, no alcanzan su talla. Desde un enfoque clínico, no es una enfermedad independiente, sino un conjunto de síntomas asociados a trastornos de bipolaridad, narcisismo agudo o esquizofrenia.

    En política, se expresa como la obsesión desmedida por alcanzar el poder, pues el poder exalta su grandeza y su “designio divino”. Entonces, alcanzar el poder por el poder es una condición para ser elevado a la gloria ante los demás, pues en sus fueros internos, ya se siente en una dimensión superior. La megalomanía en política es altamente peligrosa, pues el objetivo no es el prójimo, la búsqueda del bien común, la seguridad u otras necesidades básicas; el objetivo es el megalómano mismo y la satisfacción y perpetuación de su “grandeza” personal.

    Hay grandes megalómanos en la historia. Nerón, en la antigua Roma, se sentía dios y buscaba la adoración; reunía a miles para que le oigan tocar la lira y, en sus propósitos de sostenerse en el poder, no dudó en mandar asesinar a su propia madre, Agripina. Su ego —dicen algunos historiadores— lo llevó a incendiar Roma para reconstruirla según su sueño.

    Hitler, Stalin y Mao tienen en común haber capturado el poder y causado la muerte a millones de seres humanos que se oponían a sus sacros propósitos. Pues de eso trata la visión megalómana: “soy superior y tú no das la talla, eres prescindible, eres un objeto a merced del megalómano”. Hitler, Stalin y Mao, con su supuesta superioridad sobre los seres humanos de a pie, llevaron a cabo asesinatos masivos.

    En Perú, el megalómano más grande de todos los tiempos ha sido Abimael Guzmán, quien alguna vez dijo que su revolución causaría más de un millón de muertos en Perú. ¿A título de qué? De la captura del poder y de hacer con él todo lo que abonara a favor de su narcisista sueño de ser la “cuarta espada del marxismo”. Cultivar un fuerte culto a su personalidad era su fortaleza entre quienes lo divinizaban para satisfacer sus delirantes sueños. Decenas de miles de peruanos muertos y mutilados dan fe de ello.
    Las elecciones presidenciales de 2026, con 43 partidos políticos inscritos producto de una estrategia diabólica —disfrazada de reforma política— de “dividir para vencer”, proyectan un peligroso escenario para la afloración de las más recónditas ambiciones, desbordadas por la búsqueda del poder. El peligro de la megalomanía en la política radica en que el sujeto, una vez que capturó el poder, irá por el poder absoluto, usando la democracia, sistema que no puede estar por encima de sus aspiraciones de glorificación insatisfechas.

    Para un megalómano, el fin justifica los medios. Entonces, no dudará en emplear recursos vedados, dinero de economías ilegales, usar la violencia interpósita para acabar con sus rivales. Su objetivo es el poder, y su ego se lo exige. Un potencial Luis XIV —el Rey Sol— y su inmortal frase: “El Estado soy yo”, puede estar en camino. Tenemos que conocer a cada uno y a sus entornos.

    ¡Cuidado!

  • El salvoconducto a la muerte

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    Como en Chuschi en 1980, el terrorismo, esta vez crematístico, ha cruzado el Rubicón y este se cruza sin retorno; el secuestro y muerte de 13 jóvenes, con imágenes que infunden terror, marca otro parteaguas para el Perú que deberá vencer al neoterrorismo que campea en las ciudades, en los socavones andinos, en los recodos de los ríos amazónicos, mientras las discusiones bizantinas de si es terrorismo no terminan. ¡Alea jacta est!
    El Reinfo es un salvoconducto a la muerte; inventado en 2016 para formalizar a medio millón de mineros ilegales, logró que en 10 años unos 90 mil se inscriban y, de ellos, solo 1200 se formalicen. Humala, PPK, Vizcarra, Castillo y hoy Boluarte son los irresponsables choferes de esta “combi asesina” sin control, donde la vida “no vale nada”. El Reinfo es apariencia de legalidad para actuar en la ilegalidad; lo confirman La Rinconada, Madre de Dios, El Tambo, los ríos de la selva y decenas de miles de socavones.

    Pataz es muestra de la ilegalidad devenida en terrorismo en la cara de los gobernantes, o quizá cabecillas, que permiten y apoyan. Puede llamarse ley MAPE o como el fatídico Reinfo; si es que el Estado sigue esperando que el crimen venga a buscar legalidad, la violencia seguirá campeando y, una vez más, las FFAA llamadas a imponer el orden en un inframundo recubierto de leyes que las cumple quien quiere, la evade quien puede y, por increíble que parezca, una fiscal de la Nación puede decir “esta ley no la cumplo”, dando un pésimo ejemplo nacional respecto de la ilegalidad.

    Los terroristas de épocas de Sendero tenían en el narcotráfico su combustible; este neoterrorismo lo tiene en la minería ilegal y en cualquier emprendimiento humilde que es extorsionado. Los anteriores tenían su brazo legal clandestino; estos tienen “representantes” en el Congreso, en gobiernos regionales, en partidos políticos, en los pasillos de Energía y Minas. Realmente tienen poder y lo ejercen apoyados en una logística criminal que solo el pasado año alcanzó los 7 mil millones de dólares.
    Transversal, la persistente corrupción burocrática incrustada en el Estado. Quienes deberían solucionar los problemas prolongan indebidamente este modus vivendi. Esta burocracia indolente debe ser removida; de lo contrario, ni reinfos ni mapes tendrán sentido.

    La debilidad del Estado ha permitido que, del terrorismo ideológico de la izquierda asesina, pasemos al terrorismo crematístico, donde la izquierda se opone a que las mineras consolidadas y certificadas hagan minería legal, para suplantarla por ilegales.

    Dos temas cruciales:

    Es indispensable el uso de la fuerza para preservar vidas, pero la solución definitiva es multisectorial. Se requiere conformar equipos multidisciplinarios de FFAA, Policía, Fiscalía, Minem, Minam, Sunat, Sunarp y otros organismos, que salgan al frente del problema y solucionen en el sitio, y no esperen ingenua o interesadamente que vengan a buscarlos.

    El sistema de inteligencia debe ser reseteado y puesto en manos de profesionales, de esos que Castillo y Boluarte descartan. Que trece jóvenes hayan estado secuestrados sin que suenen las alarmas hasta el tímpano del gobierno reafirma que sin inteligencia no hay planes y sin planes no hay éxito.
    La suerte está echada. ¡Alea jacta est! —dijo Julio César al cruzar el río Rubicón a un destino sin retorno. En Pataz, hemos cruzado el Rubicón al reino de los salvoconductos de la muerte. Gracias, Basadre, por afirmar que somos más grandes que nuestros problemas.

  • La pareja presidencial

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    ¿Dónde están mis ministras…? Fue una de las primeras infelices expresiones de la señora Nadine Heredia (NH) captadas por la TV peruana que encendió las alarmas sobre un posible cogobierno conyugal; con una señora no elegida, metida en asuntos y decisiones de gobierno.

    En 2012, la señora NH, junto con el ministro de Economía, desestimaron un plan de reajuste económico para militares y policías que su esposo, el presidente de la República, ya había aceptado como viable, pues fue parte de una promesa de campaña. La señora no dio luz verde y ese mamarracho de Decreto Supremo lleva más de diez años y aún no termina de solucionarse.

    Luego aparecerían las agendas de puño y letra de NH, donde se leía toda su historieta política que incluía movimientos de dinero desde Venezuela, desde donde querían tomar el Perú usando la democracia. Por cierto, en torno a las agendas se armó un bochinche político y la señora negó con todas sus fuerzas que fuesen suyas: “no las reconozco como mías…” son palabras que quedarán para la historia absurda de la política infame.
    Por cierto, algunos personajes de la izquierda caviar la defendieron a capa y espada y se atrincheraron con ella en sus mentiras, para finalmente terminar admitiendo que sí eran sus agendas, y los interesados defensores quedasen en ridículo y sin sangre en la cara.

    A la gestión ilícita de dinero del extranjero se suman otras ilicitudes, como su intervención en los consejos de ministros, celebrar reuniones con Odebrecht en el propio Palacio de Gobierno en relación al gasoducto del sur; NH también tuvo injerencia en la designación y remoción de ministros y muchas otras acciones ilegales hasta hoy impunes.

    Manipularon ascensos en las FFAA para beneficiar a amigos o familiares; pasaron al retiro a oficiales brillantes y pisotearon la institucionalidad, particularmente del Ejército. ¿Cómo iba a interesarle la institucionalidad a un marxista como OH, infiltrado en el Ejército, que buscaba —según palabras de su propio padre— el camino más directo al poder? Humala es un mediocre marxista que, luego de su gestión, quedó claro que era también un limitado aventurero político.

    La asonada de Moquegua debió ser suficiente para encarcelar de por vida a los Humala, pues expusieron vidas de jóvenes reclutas en un intento de alzamiento armado, mientras escapaba Montesinos en el “Carisma”. Luego, usaría esta ilegalidad como bandera de lucha, y claro, para ello estuvieron prestos personajes como “Popy” Olivera y otros zamarros para indultarlos.

    Finalmente, la justicia ha dicho su palabra y, con una facilidad asombrosa, NH fugó a Brasil utilizando artilugios legales con una Cancillería presta y una presidenta expeditiva —solo para ello— que le han permitido esconderse en la base de la corrupción del siglo XXI: el Brasil de Lula da Silva, que hasta avión militar le puso a disposición.

    Quizá en segunda instancia ambos salgan absueltos, pues los “jueces se escogen…” y los tengamos pronto tentando nuevamente la presidencia. Todo es posible en este valle de lágrimas de lagarto y, seguramente, Vizcarra y Villarán serían los siguientes en esconderse en la guarida de Odebrecht, pues el camino fue allanado por sus primos ideológicos que hoy están en el gobierno. ¡Infames!

  • La degradación de la Policía Nacional

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    En 1988, el gobierno de turno unificó las tres ramas policiales bajo un solo mando, en circunstancias de enfrentamientos abiertos en las calles entre policías de una y otra institución, lo que expresaba una decadencia interna en los fundamentos mismos de su existencia legal: Dios, patria y ley. Aquellos eran momentos dramáticos para los peruanos, asediados por el terrorismo que asesinaba sin piedad, como para debilitarse enfrentándose entre hermanos.

    Si “los problemas de hoy son las soluciones de ayer”, el colapso de las instituciones policiales de entonces se dio a través de un proceso de deterioro que pasó inadvertido ante las autoridades de turno hasta volverse insostenible, y la decisión quirúrgica fue indispensable. La unificación bajo un solo mando era requisito y mandato. No existe organización útil en el mundo que tenga varias cabezas, y la unidad de mando o de dirección es precisamente una contribución de las ciencias militares a las administrativas.

    Lamentablemente, como casi siempre, la implementación de los cambios estuvo plagada de deficiencias y muchos policías investigadores terminaron dirigiendo el tránsito, mientras que policías republicanos, como se les llamaba, fueron asignados a tareas de investigación para las cuales nunca fueron capacitados. La síntesis de la nueva policía viene llegando cuando los policías formados en una escuela con una misma cultura organizacional llegan paulatinamente a los altos mandos, lo cual ha tomado tiempo.

    Si unificar varias ramas bajo un solo mando era imperativo, ¿por qué no se traduce en eficiencia 37 años después? Hay muchas razones, y voy a citar tres que son observables y evidentes:
    La manipulación política, que es la más grave de todas y, a su vez, causa de las dos siguientes.

    La grave infiltración de delincuentes en las filas policiales.
    La falta de inteligencia y, especialmente, de contrainteligencia para corregir lo anterior.

    Las instituciones militares y policiales tienen muchas fortalezas orgánicas y también algunas debilidades. Hay una, derivada extrañamente de la disciplina, y es la probabilidad de ser cooptadas por el poder político si sus altos mandos confunden disciplina con sometimiento. Sucedió en el régimen de Fujimori, donde altos mandos sacrificaron a sus instituciones; sucedió en el humalismo, que cesó a 30 generales de la policía para poner a un general amigo, y también manipuló los pases al retiro en el Ejército; lo hizo Sagasti con 18 generales; igualmente manipuló Castillo, y lo seguirán intentando, pues en un país aprendiz de democrático, el respaldo de las armas es sostén de caudillos.
    Que dos alféreces graduados en diciembre sean capturados en menos de tres meses en el norte del país como parte de una banda criminal explica el nivel de penetración del crimen dentro de la institución y la absoluta ineficiencia del sistema de contrainteligencia. La inteligencia y contrainteligencia se debilitan hasta la inercia cuando se conjuga el manoseo político y el sometimiento de los altos mandos, que no hacen respetar la institucionalidad, que es muy diferente a la insubordinación.
    Hay ejemplos de comandantes generales que perdieron sus carreras cuando algún caudillo de turno los pasó al retiro prematuramente por hacer respetar la institucionalidad. ¿Qué más honor? Solo por citar al Gral. EP Alberto Vizcarra, quien no le permitió al hoy reo Castillo sus intentos de meter las manos en el Ejército, o al Gral. Vergara Ciapciak, quien hizo lo propio con el inefable Humala, y muchos más en silencio en las FFAA y también en la Policía. No se debe permitir el manoseo político.
    Una policía que realizó la ejemplar “captura del siglo” con el terrorista Abimael Guzmán, o que capturó a Polay, el otro cabecilla, con un legado como el de Mariano Santos y Alipio Ponce, puede y debe regenerarse rápidamente. Tiene grandes capacidades, pero sin duda la gran batalla a ganar es contra sí misma, en el sentido de capturar a todos los delincuentes infiltrados, dar de baja a quienes buscan favores políticos y tener comandantes generales que sepan decir sí o no según mande la ley, a cualquier caudillito político que desaparece en cinco años mientras la PNP es perpetua. ¡Sí se puede!

  • Los primeros días de Trump

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    Trump asumió su segundo período como una tromba, sacudiendo el establishment estadounidense a punta de órdenes ejecutivas, muchas de ellas controversiales. Si una revolución es un cambio abrupto, radical y fundamental en lo político, económico y social de una sociedad, podemos decir que Trump está revolucionando EE. UU., y su impacto se siente en todo el mundo.

    A diferencia de los socialistas, que vendieron el oxímoron de “revolución lenta” de 60 o más años —que, obviamente, es un eufemismo para ocultar incompetentes dictaduras tropicales—, hoy Trump, con mayoría en ambas cámaras, tiene un arsenal de propuestas y el equipo para implementarlas.

    Con bases en más de 80 países y alrededor de una decena de portaaviones —cada uno con entre 50 y 70 aviones dispuestos estratégicamente en el mundo—, es el segundo país nuclear después de Rusia, aunque todo indica que sería el primero. EE. UU. es el hegemón militar con socios estratégicos que alinean esfuerzos a su ritmo. Pero la principal batalla de EE. UU. hoy es contra sí mismo.

    Su déficit fiscal promedia el 7 %, y su deuda pública, la más grande del mundo, alcanza el 125 % de su PBI (por cada 100 dólares que produce, su deuda asciende a 125). Con esas cifras, cualquier economía habría implosionado, pero EE. UU. tiene otros atributos que le otorgan vigencia y liderazgo mundial. Es importante mencionar que 750 mil millones de dólares en bonos estadounidenses son propiedad de China, su némesis y el segundo mayor poseedor de deuda estadounidense.

    ¿Qué atributos sostienen su economía? La confianza en sus instituciones, el dólar como moneda de reserva global, su política monetaria y, además, su poderosa sociedad de consumo. El primer ministro japonés anunció inversiones niponas en EE. UU. por un billón de dólares. Esas inversiones no serían posibles en un país desconfiable. La innovación y tecnología son otros factores distintivos de EE. UU., aunque hoy está conmocionado con el DeepSeek chino.

    En pocos días, Trump emitió más de 200 órdenes ejecutivas:
    Se retiró de la OMS y del Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

    Declaró en emergencia la frontera sur.

    Aplicó aranceles en una clara estrategia proteccionista, reconociendo los problemas de su economía, pues ninguna economía exitosa impone barreras comerciales.

    Deportó a más de 12 000 inmigrantes ilegales.

    Busca una reforma integral de la burocracia.

    Sin embargo, la verdadera caja de Pandora se abrió con la intervención de USAID a través de su nuevo Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE, por sus siglas en inglés), dirigido por el magnate Elon Musk.

    En pocos días, se han revelado casos de ineficacia y dispendio. Según el secretario de Estado, de cada dólar donado, solo 12 centavos llegan al verdadero objetivo de la ayuda. USAID ha resultado ser un verdadero “cajón de sastre”, con conexiones a actividades vedadas a través de ONG, medios de comunicación y periodistas, quienes habrían sido utilizados más allá de los objetivos centrales de la agencia.

    En Perú, USAID ayudó a combatir los sembríos ilegales de coca y a la sustitución por cacao en el Huallaga. Sin embargo, de las 40 000 a 60 000 hectáreas habituales de hoja de coca, hoy se estima que han sobrepasado las 100 000 hectáreas. ¿Qué ocurrió durante los gobiernos de Vizcarra, Castillo y Boluarte?
    El destino de USAID aún no está definido, ya que la Corte Suprema ha frenado lo actuado hasta el momento. Si bien fue creada por orden ejecutiva, posteriormente fue ratificada por ley, por lo que su disolución o transformación solo podrá darse mediante una nueva ley. Lo más probable es que sea reformada en lugar de eliminada.

  • A veinte años del Andahuaylazo

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    El Congreso de la República, en la persona del congresista Fernando Rospigliosi, ha realizado un homenaje póstumo a los policías que fueron asesinados el primer día de enero de 2005 en Andahuaylas, entregando una medalla a los familiares que hasta hoy no encuentran explicación, consuelo ni justicia por la muerte de sus seres queridos.

    ¿Y cómo encontrar justicia si días atrás el artífice de aquella desgracia, sin mayor remordimiento y junto a algunos impresentables congresistas que lo acompañaron en la farsa, celebró el asesinato como si se tratase de una gesta heroica? Este acto evidencia el desprecio por el ser humano, que la prisión en nuestro país no reeduca, sino que “perfecciona” la conducta criminal; que esos congresistas son postreros cómplices de Antauro Humala (AH), quien vilipendia al pueblo peruano.
    Confirma también que confunde completamente el bien y el mal, la vida y la muerte, la mentira y la verdad, y que sus sueños megalómanos de poder por el poder, aun jugando con el dolor de quienes sufren la partida prematura y absurda de sus seres queridos, no tienen límites y que sigue siendo una verdadera amenaza para la sociedad.

    AH, quien fue sentenciado por lo hecho en Andahuaylas, recibió bonos carcelarios como pocos y salió anticipadamente por supuestos trabajos en prisión (Hello Kitty), que alguna vez negó y, al hacerlo, confirmó que su salida habría sido ilegal y que, en cualquier otro caso, se habría anulado este beneficio. Como muchos extremistas, tiene corona y hoy se pasea por el Perú personificando la impunidad y la cobardía. Su pena inicial de 25 años terminó en 17, seguramente porque en esa familia, a decir de las agendas de la esposa del otro Humala, “los jueces se escogen”.

    Este individuo, que pretende candidatear a la presidencia de la República, no aprendió a asumir sus responsabilidades y, en campañas reiteradas y usando prensa, redes sociales o en sus afiebrados discursos, culpa a la fuerza pública de haber asesinado a los policías que patrullaban alrededor de la comisaría que ilegalmente ocupó el 1 de enero de 2005. Esto es cobardía, huir de una realidad que no puede camuflar para intentar limpiarse a cambio de enlodar a inocentes. Más de lo mismo de una personalidad que ni la cárcel ha podido redimir.

    Cuando AH ofrece fusilar a diestra y siniestra en la hipótesis de ser elegido presidente, lo que hace realmente es confirmar su vena asesina. Quiere seguir matando seres humanos y, por eso, normaliza lo sucedido en Andahuaylas. En esa hipótesis negada de ser presidente, el suyo sería un régimen comunista arcaico, similar al de Pedro Castillo, para llenarse los bolsillos y los de su pandilla, pues esa es la cualidad principal de regímenes de caudillos autoteístas similares en el mundo.

    Antauro Humala debería reconocer y agradecer a las FFAA y la PNP, defensoras de los derechos humanos, que aquel día, a pesar de ser responsable de los asesinatos de cuatro policías, fue capturado sin un rasguño y se veló por su integridad física. Si las fuerzas especiales del Ejército empleaban sus armas a nombre de la nación, como habría correspondido, otra habría sido la historia. El propósito de evitar cualquier mínimo daño colateral con la población marcó los límites de la estrategia.

    El llamado Andahuaylazo no debió existir si no fuese porque políticos inescrupulosos, que mediante ley exprés perdonaron a los dos hermanos artífices del secuestro de tropas y hurto de material del Estado en Locumba, incubaron la segunda asonada. La reivindicación de los muertos inocentes pasa por “vencer la impunidad” y es una causa justa por la cual luchar.
    Hace muy bien Fernando Rospigliosi en mantener viva la memoria de los caídos, pues los defensores de la patria solo mueren cuando los olvidamos. Nunca los olvidemos.

  • De zorros y zorrillos, pulgas y elefantes

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    El Estado peruano ha sido infiltrado por bandidos que destruyen la credibilidad en los cimientos básicos de la República y la pervierten a niveles de circo político. El argentino Manuel Mujica Lainez escribió el libro Zorros y zorrillos y, en una fábula política, retrató a los actores de su sociedad, que no era muy distinta a nuestra realidad cotidiana. A esa fauna de zorros y zorrillos de Mujica, por “primacía de la realidad peruana” de nuestros días, le añadiremos las pulgas y los elefantes.

    Son zorros los astutos que tienen madrigueras en cualquier oficina estatal. Los más zorros gobiernan desde el Ejecutivo o controlan el Congreso sin haber sido elegidos y siempre estarán donde existen los mayores presupuestos o donde se deciden ellos, como la Comisión de Presupuesto del Congreso; al final, lo que le importa al zorro y su pandilla es lucrar frenéticamente y, con ese dinero turbio, consolidar su poder, reelegirse o saltar a otros cargos donde haya más dinero para lucrar más y hacer crecer a la manada.

    Los zorrillos son cínicos y desvergonzados y no tienen pudor, huelen mal y todos saben que es un coimero de marca mayor, pero, en la cara de todos, se mimetiza como un pobre gatito y puede jurar por todas sus generaciones que es un mártir en lugar de delincuente. Con desvergüenza, otros zorrillos, que incluyen por cierto a “reconocidos” periodistas, lo respaldan tras bambalinas y hasta lo elegirían presidente para salvar a la manada. Para los zorrillos, el Perú no es primero y la corrupción es su norma.

    Hay una fauna judicial que encierra inocentes y libera culpables, pero las pulgas son sus víctimas preferidas. A las pulgas les dedican infinitos procesos para alardear que “persiguen el delito”, pero las pulgas existen para no perseguir a los elefantes. Estos, por volumen y peso, tienen poder y se convierten en casi intocables y, si por “error” caen en un proceso, veremos al fiscal balbucear en público, contradecirse y retirar la acusación. Instante preciso de su metamorfosis a zorro-zorrillo, una mutación hedionda y traicionera. Los elefantes tienen la cualidad de pasearse sin ser vistos por quienes hacen safari de pulgas.
    Las pulgas representan a la gran mayoría de los ciudadanos, esos que no tienen poder ni influencias y que son fácilmente sometidos. Son las personas de a pie, quienes terminan en la cárcel por robar una gallina, mientras que los elefantes se pueden robar el gallinero, seguros de que no serán perseguidos y, si lo son, no temen a nada porque pesan.

    Para esta fauna, el Estado es un botín y el poder es para saquearlo. La lucha es desigual, pues el dinero ilícito es colosal y quienes deben perseguir no ven pasear a los enormes elefantes porque están concentrados en las minúsculas pulgas.
    Esta fauna refleja una realidad dominada por la corrupción, la impunidad y el desamparo, y las próximas generaciones están en juego sin una urgente reforma estructural. Se atribuye a Edmund Burke, un filósofo irlandés, la sentencia: “Para que los malos triunfen, basta que los buenos no hagan nada”. Nunca más oportuno, pues la indiferencia y el miedo al lodo que lanzan zorros, zorrillos y elefantes hace que los rapaces se perpetúen en el poder. El 2026 es quizá la última oportunidad de cambio.

  • La sociedad del escándalo

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    Mario Vargas Llosa, en su libro La civilización del espectáculo, define a la sociedad del siglo XXI como proclive al entretenimiento, la diversión, la banalización de la cultura, la frivolidad y, en el mundo de la información, la chismografía y el escándalo.

    El escándalo es un fenómeno social que implica la revelación pública de la violación de leyes, la comisión de actos inmorales, crímenes y destrucción de expectativas que provocan sorpresa, indignación y condena por la transgresión a la igualdad ante la ley.
    Una tipología simple clasificaría a los escándalos en genotípicos y fenotípicos. Los primeros, ubicados en el ámbito de la corrupción institucionalizada, el ocultamiento y falta de transparencia o la cultura de la impunidad. El escándalo fenotípico es su expresión visible: hechos, revelación, denuncias y más.

    Es un escándalo supino ocultar un acuerdo internacional de colaboración eficaz. Hoy se confirman las sospechas y, a decir de la presidenta del TC, “es un acuerdo de impunidad” donde el Perú agraviado es sometido y termina denunciado. Escandaloso que un fiscal cercano a Vizcarra, venido desde Moquegua, junto a Vela lo hayan urdido. Para confirmar el escándalo, ambos siguen felices en sus puestos.

    Es de escándalo tener más de 40 partidos políticos nacidos de la pérfida “reforma política” de Vizcarra. Como también, que decenas de caudillos ambiciosos se crean presidenciables. En tierra de caudillos y caciques, bajar la valla era ambrosía pura, pero el fin escondido era dividir para vencer y someter los procesos al negocio de las PASO.

    Escandaloso que Vizcarra, exgobernador de Moquegua, condicionara una licitación a coimas, que solícitos empresarios se lo aceptaran y luego, como vicepresidente y ministro, “cobrara” parte del turbio botín; y es escándalo superlativo que este engreído de oenegés y ciertos periodistas siga ufano cuando, por menos, muchos fueron a la cárcel.

    Es escandaloso que una magistrada se aferre al cargo cuando la edad no se lo permite y que sus pares sean sus cómplices en la Junta Nacional de Justicia, encargada de nombrar y evaluar jueces y fiscales. Violaron la Constitución, confrontaron a un Congreso anodino y mantuvieron sus cargos escandalosamente.
    Sobre la presidenta llueven escándalos: el gran escape de Cerrón y del hermano Nicanor, el escándalo del cofre y Mykonos, el de los relojes Rolex “prestados” de su Waiki, el reciente escándalo de Qali Warma, sus frívolas cirugías y un rosario de hechos desde lo anecdótico hasta lo presuntamente penal. La señora tiene la singular cualidad de “herirse por mano propia” y la mentira como piedra de toque para exacerbar el escándalo.

    El escándalo está descentralizado y, ahí donde hay presupuesto del Estado, late la probabilidad de una algarada. Gobernadores y alcaldes no son menos que el gobierno central cuando de escándalos se trata.

    Cada fin de semana, los dominicales televisivos abren una caja de Pandora de nuevos escándalos que evaporan los anteriores. Es fenotípico el sensacionalismo de algunos medios que MVLl llamaría chismografía; pero no habría escándalo 360 sin esa dosis reveladora. Luego vendrá la incapacidad de renuncia en esta cultura del atornillamiento al cargo a cualquier costo.

    Así, entre algaradas, una sociedad atribulada se hace habitué del escándalo y peligrosamente añora el notición y le impacienta la tranquilidad, por sobre todo política. Nos queda la esperanza, a fin de año, de poder parafrasear a Basadre y decir que el Perú es más grande que sus escándalos.

  • El bicentenario de las oportunidades perdidas

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    200 años de la batalla decisiva por la independencia es un acontecimiento que mereció concitar la atención del mundo entero, convocar a las principales personalidades de América y el mundo libre e internamente desarrollar una campaña informativa y cultural que perennice la importancia de la libertad y la gesta heroica que lo hizo posible. El gobierno peruano, anodino, desaprovechó la brillante oportunidad y prefirió el gris del anonimato y la indiferencia y la celebró con mucha mediocridad.
    Ha sido un bicentenario triste, quizá evocando los momentos postreros a la batalla con peruanos muertos y heridos en ambos bandos o los melancólicos silbidos del viento en las pampas abiertas de Ayacucho, a 3400 m s. n. m. Dos siglos después era imperativo gritar a los cuatro vientos los nombres de Sucre, José María Córdova, Agustín Gamarra, La Mar, Jacinto Lara y otros titanes de la batalla decisiva por la independencia de la “América entera”.

    Ayacucho tiene una cualidad telúrica única. Sobre sus suelos se libraron batallas cruciales entre chankas e incas, realistas y patriotas, entre Cáceres y Panizo en Acuchimay y, recientemente, entre el Estado peruano y la izquierda terrorista de Guzmán. Ayacucho es tierra de María Parado de Bellido, Basilio Auqui, Andrés A. Cáceres, por citar algunos peruanos ilustres, y merece un capítulo aparte no de melancolía, sino de bronca por la postración social, con cifras que duelen como latigazos en la cara de un Estado ausente, con autoridades locales incompetentes y la miopía nacional de una mandataria que solo recordaremos por sus mentiras e inventiva para decir no, cuando sí.

    Cinco provincias ayacuchanas: Fajardo, Vilcashuamán, Huancasancos, Huanta y La Mar sufren más de un 72 % de desnutrición crónica infantil y la pobreza se ubica por sobre el 62 % de la población, mientras distritos como Ayna y Uchuraccay, este último de triste recordación por la muerte de seis periodistas en épocas del terrorismo, viven en total pobreza y se ubican entre los diez distritos más pobres del Perú. Huanta y La Mar, las dos provincias más pobres en el ya pobre Ayacucho, fueron duramente golpeadas por el terrorismo y hasta hoy no han podido escapar de ese cadalso.

    Terminada la guerra contra Sendero Luminoso, el Estado debió ingresar a la etapa de reconstrucción; una actividad de carácter social encargada de reparar y recuperar los cientos de pueblos que fueron destruidos física y moralmente por la organización terrorista. No se hizo y pueblos sin lugar en el mapa sufrieron el doloroso silencio incubador de resentimientos que se ignoran desde lejos. Se tuvo 20 años para hacer un plan de desarrollo y hasta se creó en 2016 una comisión especial del Bicentenario en el Congreso. Si el resultado es cero, cualquier explicación huelga.
    Construyamos oportunidades nuevas como un deber moral con Ayacucho. Empecemos declarándolo en emergencia social y que cada ministerio se traslade al lugar y empiece la tardía pero inexorable tarea de reconstrucción. El Congreso, de su lado, debe generar una ley que permita vacar a gobernadores incompetentes y corruptos y que el gobierno central asuma sus roles. Evitemos que aventureros de cualquier nivel sometan a un pueblo a una muerte lenta de desgobierno y corrupción cuando el abandono retumba al oído con la aflicción de las notas de García Zárate y nos dice: ¡Ayacucho!

  • La inseguridad y el paso inexorable

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    La inseguridad se agrava y desde Lima se esparce a otras regiones del país, y si queremos soluciones concretas no se debe hacer lo mismo que ya probó ser ineficiente en Pataz y también en la capital; la simple declaratoria de emergencia, sin más luces que un decreto supremo que no pasa de ser solo un gesto político.
    Ahí quedan los irresponsables presidentes que, incapaces de crear una corriente regional de rechazo al bárbaro régimen impuesto en Venezuela, allanaron el ingreso de cientos de miles de extranjeros sin control de requisitorias, sin inteligencia mínima, ni un plan para gestionar el incremento poblacional brusco.
    Siempre hubo delincuencia y crímenes en el Perú, y su máxima expresión la impuso Sendero Luminoso, que demandó de los peruanos un esfuerzo excepcional para abatirlo; antes y después de los episodios terroristas, el crimen fue acotado y controlable, con hipos remanentes; pero el sicariato, “gota a gota” y otras modalidades son agresiones que vienen de fuera ante la pasividad estatal. El problema confirma también la delgada línea que hoy separa la defensa interna de la externa.

    Junto al crimen desbocado, hoy convergen otras dos verdaderas tragedias nacionales: la infiltración y corrupción de segmentos importantes del sistema judicial y el no menos penoso espectáculo de algunos indeseables efectivos de nuestra Policía Nacional. Ambas son organizaciones fundamentales en el combate al crimen y que siempre estarán a salvo como instituciones, pero los casos que vemos causan desconcierto, y sin la casa ordenada y pétrea es imposible salir a pregonar orden en la calle.

    Vivimos un estado de anarquía del derecho donde fiscales y jueces incumplen leyes con ardides que pulverizan la legalidad y envían un fuerte mensaje al crimen: la ley se puede cumplir o incumplir a conveniencia, y con ello sumen al Perú en el caos más oscuro. Así las cosas, viene lo inexorable y se deben tomar medidas “preventivas” ante lo peor que está por llegar.

    La declaratoria de estado de emergencia nacional está en el horizonte, pues vivimos un ambiente que configura la antesala de lo que se conoce como “guerra irrestricta”. Cualquier medida en ese sentido debe venir con un marco legal claramente definido, con protocolos sin espacio para dudas, que empoderen a quienes van a arriesgar sus vidas para salvar la de otros y eviten que el Estado confronte con el mismo Estado, donde el Ejecutivo ordene y el Judicial persiga a quienes usan las leyes y las armas del Estado.

    El Comando Conjunto en algún momento deberá asumir mayores responsabilidades y es urgente potenciar el sistema de inteligencia; ningún plan tiene sentido sin este estratégico insumo; asimismo, se tiene que acelerar procesos para profesionalizar un segmento importante de las tropas, particularmente del Ejército. El componente humano es crucial en las FFAA del siglo XXI, y si los conscriptos fueron vitales en 200 años, hoy los profesionales con alta dosis de entrenamiento son imperativos. Entrenamiento que la elevada rotación de conscriptos no permite, y los bajos niveles de entrenamiento desenlazan en bajos niveles operativos.

    Todo ello demanda un liderazgo firme, dispuesto a darlo todo por el Perú y asumir las consecuencias de las decisiones de Estado. Recordemos que el combate al terrorismo demandó legislación extraordinaria y también decisiones extraordinarias; estas pueden tener alto costo, pero el costo que incluye cárcel y, aun la vida, se justifican si se busca el bien común.

  • Ecos del Foro APEC

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    En 1979, el general Edgardo Mercado Jarrín escribió el libro La Guerra de los Puertos, y si la guerra implica una dialéctica de voluntades por intereses en contrario, la guerra silenciosa de los puertos existe y los escenarios de lucha son los océanos y sus litorales. No es destructiva, es comercialmente productiva y gana quien esté preparado para aprovechar las oportunidades.
    APEC se asienta en la cuenca más grande del mundo, la del Océano Pacífico, donde se ubican los diez más grandes puertos del mundo, y solo dos de ellos no son chinos. Entra en escena uno nuevo llamado a ser el eje del comercio en el Pacífico Sur con Asia: ese es el megapuerto de Chancay. Su inauguración, en el marco de este importante foro, fue sin aspavientos y se espera un crecimiento progresivo, atrayendo la gran carga de los países sudamericanos que no podrán resistirse a economizar costos evitando la larga triangulación con Manzanillo en México, en ruta a Asia.

    Asistieron los líderes de las 21 economías o sus representantes de un foro que concentra un abrumador 60% del PBI mundial, liderados por la presencia de los presidentes de las dos primeras potencias mundiales. También alrededor de mil empresarios, que esperamos inviertan en el Perú y generen empleo duradero, crucial para esa enorme masa desocupada que hoy busca alternativas en el Estado o emigra penosamente. Para invertir, deben percibir al Perú como un país serio a nivel de instituciones, y esa es una tarea pendiente.

    En el marco de APEC se ha firmado un tratado de libre comercio (TLC) con Hong Kong, que, siendo parte de China, se gestiona bajo la premisa de “un país, dos sistemas”, y se abren nuevos mercados para nuestros productos, que podrán ser trasladados ahora desde Chancay y no desde México, ahorrando entre 12 y 15 días de ese costoso rodeo.

    La presencia asiática en el Perú con infraestructura concreta y una nutrida delegación, con un nuevo TLC y otros proyectos fortalecidos, puede tener un efecto rebote en la mirada de EE. UU. a esta parte del continente. EE. UU. ha donado nueve helicópteros Black Hawk para luchar contra el narcotráfico y 65 millones de dólares para los siguientes años. No es mucho para una estrategia antidrogas, pero constituye una señal de compromiso.

    Dos temas estratégicos. Con negociaciones muy anticipadas, APEC fue el marco propicio para la firma de importantes convenios: la construcción de la base espacial de Talara, que constituye un verdadero trampolín al futuro, y la donación de 20 locomotoras y más de 90 vagones de dos pisos a Lima, gestionada por el alcalde López Aliaga, para solucionar el desastroso tráfico entre Lima y Chosica. En ambos casos, con presencia del secretario de Estado, Antony Blinken. Otra interesante señal a interpretar.

    Finalmente, fracasó el intento de boicot a APEC; primó la sensatez de la nación. Se abrió en redes una polémica sobre si China es exitosa por ser comunista o si bien abandonó el mismo para crecer. Solo debemos afirmar que China no distrae tiempo en lucha de clases que para una clase única. China es el país que más multimillonarios tiene y, a la par, tiene partido único. Al final, desde Deng Xiaoping a China no le importa el color del gato.

  • El Foro APEC y las fechorías de clase

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    Realizar el foro APEC en el Perú es como abrir los ojos ante un mundo que superó barreras y pasó vallas para darle a la humanidad mejores oportunidades de vida en empleo, salud, educación, seguridad y mucho más; intentar sabotearlo equivale a cerrar los ojos ante la oscuridad profunda que solo el bloqueo mental de unos pocos genera, al negarse a entender el camino del cambio que el mundo inteligente ya recorrió.

    Aprender del éxito ajeno es una virtud contraria a esa tendencia minoritaria y bullanguera de quienes prefieren dar trompicones donde el camino es llano y transitado por generaciones más responsables e inteligentes. Pero no, los tradicionales cabecillas no aprenden y tienen la fijación mental de autodestrucción y daño. Quieren que la imagen del Perú se vea afectada y que seamos parte de ese furgón insano y paria que deambula entre el hambre y la miseria; quieren que seamos como Venezuela o Bolivia, quieren, en resumen, agudizar las contradicciones humanas para crear el clima propicio para sus fechorías de clase.
    El egocentrismo es una enfermedad lamentable que convierte a algunos en una especie de “dios sol”, es decir, el eje en torno al cual gira todo lo demás. Solo piensan en ellos, sin empatía para comprender el pensamiento y sentimiento de los demás. Algunos no comprenden el entorno regional o global y la forma en que los Estados superan sus debilidades para hacerse fuertes; otros, que son mayoría, sí entienden, pero su ego, que tiene carácter de consigna, les impide aceptarlo; esa rigidez de pensamiento los esclaviza a una ideología probadamente fracasada.

    Resulta que estas minorías, las que no entienden y las que no quieren entender por dónde discurre el desarrollo de la humanidad, quieren caricaturizar al Perú ante el mundo exactamente cuando los líderes de los países más desarrollados llegan al Perú, buscando frustrar las condiciones para atraer inversiones extranjeras directas con transferencia de tecnología que mejore las condiciones de vida de nuestros compatriotas.
    Somos una República en construcción y nuestra democracia no puede concebirse como un régimen de gobierno y de vida consolidados, donde las libertades absolutas imperen de la mano de la responsabilidad y madurez de su sociedad. Estamos lejos de ello, y las evidencias de los intentos de autodestrucción de la izquierda en sus diversas modalidades lo confirman.

    La democracia perfecta no existe, y los países de democracias avanzadas transitaron por largos procesos de maduración. Nuestra democracia es incipiente y no puede ser “boba” sino firme y capaz de defenderse de las arremetidas de quienes la usan de manera convenida para sus fechorías.

    Los sistemas de inteligencia deben haber identificado a los cabecillas visibles y, sobre todo, a aquellos clandestinos, a quienes proveen los recursos ilegales, y nuestra Policía Nacional debe actuar preventivamente y con la severidad que demanda la defensa de la patria. No podemos tolerar que, en nombre de las libertades democráticas, se destruyan las escasas oportunidades que un mundo tan complejo nos brinda. La inseguridad ciudadana hay que combatirla, pero no propiciando paros que incuben violencia en momentos cumbre para el Perú.

  • La paz es hija de la disuasión (Expreso)

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    No existe la paz perpetua per se, sino como conquista humana. Lo que existen son Estados perpetuos que, para sobrevivir, deben actuar estratégicamente y comprender que la mejor garantía de paz es la disuasión. Un Estado con FFAA disuasivas tiene la paz asegurada, ergo, equiparse responsablemente equivale a conquistar la paz. La irresponsabilidad de no hacerlo en el pasado la pagamos con vidas, territorios u otros activos nacionales, una verdadera tragedia.

    Todos los seres vivos, desde los unicelulares hasta los seres humanos, tenemos sistemas de defensa que nos permiten vencer las amenazas y sobrevivir. Cuando esas defensas (sistemas inmunológicos) fallan, somos víctimas seguras. Lo mismo sucede con los Estados, que cual organismos vivos requieren mecanismos de defensa fuertes y permanentes que no pueden fallar, pues la víctima será la nación, lo que incluye a las generaciones que nos siguen.

    “Si no tenemos guerras, ¿para qué queremos armas?”, dicen unos. Otros, más clásicos, repiten el falso gambito: “¿Cuántas escuelas u hospitales dejaremos de construir si compramos un avión o un buque?”. Obviamente, no todos entenderán prima facie la importancia de la defensa estratégica, pero es bueno remarcar que el periodo de vida de una persona es demasiado corto para comprender la dinámica de paz y guerra entre Estados. No falta dinero para desarrollo y seguridad en paralelo; faltan gestores honrados.

    El incremento del déficit fiscal es otra premisa, y este se corrige con mayor recaudación. Hace más de 30 años se habla de ampliar la base tributaria, y esa oferta devino en simple retórica. También se puede reducir el gasto burocrático, como las consultorías, que en 10 años costaron más de 47 mil millones de soles, y las decisiones derivadas de esos asesores o consultores originaron fiascos como la refinería de Talara, el gasoducto del sur y tantos proyectos fallidos que quintuplican en monto cualquier futura inversión en defensa.

    Dos aspectos deben quedar muy claros: primero, la necesidad de transparencia en las adquisiciones; si bien existen secretos de Estado, los contratos deben contemplar cláusulas anticorrupción (ISO 37001) que no cuestionen las necesidades de la defensa con actos de corrupción; segundo, emplear el sistema offset o de comercio compensado que conlleve inversiones en el Perú para generar empleo y transferencia tecnológica. Esto último es moneda corriente en este tipo de transacciones.

    Siempre, una Fuerza Armada disuasiva será un seguro y el mejor aval para garantizar 100 años de paz.

  • Israel y la ciberguerra (Expreso)

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    Las operaciones especiales de inteligencia difícilmente son reconocidas por los autores, pues delatan lo más preciado: la estratagema empleada en sus diferentes etapas, que puede involucrar a más de una agencia o más de un aliado. Sin duda, si lo sufre tu adversario, sobran razones para saber de dónde vendrían los tiros. La ciberoperación con beepers y walkie-talkies en el Medio Oriente exige un análisis.

    Alvin Toffler, en Las guerras del futuro, afirmó que las formas de guerrear reflejan nuestra forma de producir; en cada etapa de la larga marcha humana, las armas derivaron de las herramientas productivas. Hoy, en la era del conocimiento, las guerras se digitalizan aceleradamente, y basta mirar cómo los conceptos de maniobra terrestre sucumben en los frentes ruso-ucranianos y emergen novísimas “maniobras” aéreas con drones.

    Stuxnet es un antecedente cercano en la ya evidente ciberguerra. En 2010, cuando Irán desarrollaba capacidades nucleares amenazantes, sus sistemas de centrifugación fueron infiltrados por un malware que alteró sus revoluciones y, en lugar de uranio enriquecido, por meses Irán solo produjo basura radiactiva. Cuando detectaron el ataque, ya habían perdido varios años y alguien los ganó.

    Detonar miles de aparatos de comunicaciones (beepers) en simultáneo implica decenas de sensibles acciones ocultas en el camino: conocer el tipo de equipos del objetivo, sus frecuencias, procedencia, redes involucradas, cadena de suministro, interceptación, colocación de cargas explosivas no detectables, infiltración y control de su red de comunicaciones, activación de la carga con una señal radioeléctrica, los segundos de retardo para que el beeper esté lo más cerca al rostro del operador, y mucho más.

    Una operación especial de inteligencia de ese nivel de precisión demanda profesionalismo y una organización con objetivos claros. Ese elevado profesionalismo, a su vez, debe inferirse de un insumo sin sustitutos: el talento humano. Veamos al respecto.

    Israel invierte más del 5% de su PBI en investigación y desarrollo, superando a EE. UU., China, Japón y siendo solo comparable con Corea del Sur. Tiene 13 premios Nobel, seis de ellos en ciencias. Según el prestigioso ranking QS, seis universidades israelíes figuran entre las 100 mejores del mundo. Es una potencia en innovación científica y tecnológica, particularmente en TyC, seguridad, defensa y biotecnología. Digamos que su calidad educativa es un proceso de soporte fundamental para otros procesos.

    En la llamada Guerra de los Seis Días, en 1967, Israel marcó un hito en las guerras preventivas, pues derrotó a varios ejércitos antes de ser atacado. Hoy, en tiempos cibernéticos, siembra otro hito en un salto adelante que desafía la naturaleza misma de las guerras. También abre una puerta de alto riesgo, pues cualquier equipo electrónico puede convertirse en arma letal si combinamos voluntad con escasa defensa y protección.

    Esta ingeniosa operación cuestiona la linealidad de los frentes en las guerras. Si bien las herramientas cibernéticas no suplirán por ahora las armas existentes, las potenciarán en alcance, precisión y letalidad, en una transición que combinará herramientas de las eras industrial y del conocimiento.

    En adelante, la estrategia militar deberá incorporar indiscutiblemente la ciberguerra en sus planes. El camino es sin retorno si la forma de vivir y producir induce la forma de hacer las guerras.

  • El MEF y las zonas francas (Expreso)

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    ¿Cuándo comprenderán los funcionarios del MEF los altos beneficios que otorgan las zonas francas (ZF)?

    Cuando se encuentra en el mercado un par de zapatos provenientes de Asia, digamos a 20 soles que se adquieren por baratos, se está produciendo un comercio totalmente asimétrico, pues estos productos vienen de alguna zona franca donde no tributan y compiten aquí con quienes sí pagan impuestos. Por lo tanto, las zapaterías de Trujillo, por ejemplo, solo sobreviven o van a la quiebra y multiplican el desempleo.

    Lo mismo sucede con textiles y muchos otros productos, y nuestros burócratas dorados no entienden aún esta nueva forma de competencia con bienes provenientes de ZF y solo ponen la otra mejilla a un comercio desequilibrado. El libre mercado evoluciona y se deben limar las asimetrías no con barreras o prohibiciones, sino compitiendo desde propios enclaves económicos donde hoy el  Perú está completamente rezagado.

    Muchos países entendieron rápidamente esta nueva forma de competencia económica mundial; los asiáticos llevan la delantera e iniciativa en el fomento a la inversión extranjera directa (IED) y con ello la creación de empleos. Latinoamérica, con más de 800 ZF, genera alrededor de 3.2 millones de empleos y exporta 64 mil millones de dólares en un escenario donde República Dominicana tiene más de 200 ZF, Colombia 124, Honduras 151, Costa Rica 55 y el Perú solo cuatro en funcionamiento, de ocho.

    El caso de Costa Rica es extraordinario. Un pequeño país de 51 mil km2, más pequeño que el departamento de Arequipa, con algo más de 5 millones de habitantes, exporta más de 10 mil millones de dólares desde sus ZF. El Coyol, una de ellas, cobija empresas de corte mundial: Abbot, Bayer, Phillips, Medtronic, líder mundial en tecnología médica; también está en Costa Rica Intel, transnacional líder en microprocesadores. Generan 184 mil empleos directos y mucha transferencia tecnológica. Sana envidia.

    Perú es un exportador ínfimo con menos de 100 millones desde sus cuatro ZF en funcionamiento: Tacna, Ilo, Matarani y Paita, y su contribución laboral no alcanza los 3 mil empleos. No existe una política de promoción y este gobierno es ambivalente respecto de la creación de nuevas zonas francas que atraigan inversión extranjera directa.

    Hace unas semanas, el Congreso de la República remitió la autógrafa de la Ley 31407 de la ZF de Chimbote (ZofraChimbote) modificada, para su promulgación por el Ejecutivo. Grande fue la sorpresa para Áncash, que paralelamente al ofrecimiento de zonas equivalentes para Chancay y alrededores, la presidenta la observó con argumentos insustanciales que reflejan desconocimiento o mal asesoramiento.

    Una nueva ZF, señores del MEF, no disminuye la recaudación, pues simplemente estas no existen y de nada, nada disminuye. Una nueva ZF atrae inversiones extranjeras directas y genera empleos duraderos para los jóvenes que buscan oportunidades, provee transferencia tecnológica para los parques científicos y tecnológicos, encadena circuitos productivos y construye polos industriales de desarrollo más allá de Lima, que es lo que el Perú necesita. En el caso de Chimbote será el Congreso quien promulgue esta ley por insistencia ante la persistencia ejecutiva de negarle por segunda vez esta oportunidad a Chimbote y Áncash.

    Mientras tanto, MEF “avive el seso y despierte…”.