Seguridad rural: una deuda que no admite más postergaciones

Sostuvimos una reunión con los Ronderos de la Base de Colcap, en las cercanías de Jimbe. Un encuentro que no solo permite escuchar, sino entender algo que desde Lima muchas veces se olvida: la seguridad no empieza ni termina en la ciudad.

La historia de estas rondas se remonta a los Comités de Autodefensa (CAD). Pero reducirlas a una referencia del pasado sería un error. Su compromiso con la defensa de la vida, del territorio y de sus comunidades no tiene fecha de caducidad. Siempre alertas. Siempre listos. No por consigna, sino por convicción.

Hoy el país atraviesa una encrucijada de inseguridad nacional. La violencia, el crimen organizado y la ausencia del Estado avanzan sin distinguir fronteras administrativas. Y, sin embargo, seguimos pensando la seguridad como si fuera exclusivamente un servicio urbano, diseñado desde escritorios y aplicado solo en las ciudades.

Eso es un error estratégico.

Repensar los CAD no es una provocación ni una nostalgia. Es una obligación. Porque la seguridad también es rural. Porque el Perú profundo no puede quedar fuera de la ecuación. Porque allí donde el Estado llega tarde —o no llega— la organización comunitaria ha demostrado ser un primer dique de contención frente al desorden y la violencia.

La experiencia de los ronderos de Colcap lo confirma: identidad, organización y sentido de responsabilidad colectiva. Tres elementos que hoy brillan por su ausencia en buena parte de la política pública de seguridad.

El reconocimiento es merecido. A los ronderos, por su compromiso permanente. Y también a quienes, desde la organización política local, entienden que este tema no puede seguir postergándose. Felicitaciones a nuestra coordinadora distrital Ethel Luna, por interesarse y empujar una agenda que pone la seguridad —también la rural— donde debe estar: en el centro del debate.

Porque sí, sí se puede. Pero solo si dejamos de mirar la seguridad como un problema ajeno y empezamos a asumirla como una responsabilidad compartida.

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